"Un grupo tiene de media 600 euros para todo el año, hay que hacer magia"

  • Hace unos días el movimiento Scout de la Diocesis de Asidonia Jerez ha recibido el premio Jerezanísimo de Honor. Un reconocimiento que culmina un año de celebraciones por el centenario del Movimiento

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Acaba de recoger el premio Jerezanísimo de Honor en nombre del Movimiento Scout Católico de la Diócesis de Jerez. Gabriel Rubio lleva poco tiempo como delegado, pero toda una vida dentro del escultismo. En el año del centenario de la primera acampada en la isla de Brownsea, el reconocimiento popular de la labor de la Diócesis hace sentirse orgulloso a todo aquél que se haya puesto una pañoleta.

-¿Cuándo os lo comunicaron?

-Con cerca de diez días antes de la gala. Cuando entré en Internet para conocer los premios creí que era en la categoría de la labor social, porque nosotros tenemos un concepto muy social de lo que hacemos. Pero cuando me llamaron de la radio para decirme que era el de honor me descolocó un poco. Nos enteramos que había sido por votación popular lo que engrandece el galardón.

-¿El premio es un empuje para reconocer el papel del scout?

-La verdad es que es una lástima que tengan que suceder acontecimientos como éste para que los medios de comunicación tengan un poco presente la labor que realizamos. Siempre hay algo que vende más que el escultismo. De ahí que estemos trabajando para hacernos un hueco en los medios, porque muchas veces es por dejadez nuestra.

-En su discurso agradeció el apoyo del Obispado al Movimiento.

-Era imprescindible, porque han arropado mucho al escultismo. Muchos grupos están en colegios religiosos, porque encuentran un aliado muy útil para la educación de los jóvenes. El respaldo está, y sobre todo el apoyo incondicional del obispo.

-Una de las grandes luchas de los grupos scout es encontrar un sitio de campamento.

-Cada vez es más complicado encontrar sitios porque la normativa es cada vez más restrictiva. Nos sorprende que sabiendo que somos un colectivo tan numeroso y que apuesta tan abiertamente por la protección y educación en la naturaleza, que no nos faciliten más las cosas. Hemos tenido encuentros con el Ayuntamiento y espero que seamos capaces de encontrar puntos en común.

-Dicen que el enemigo del responsable es la videoconsola.

-Yo creo que el enemigo del responsable es el propio responsable. Para el que hace bien su trabajo y sabe motivar a los chavales la 'play' no es su enemigo. No hay nada que se pueda comparar con una relación humana, una actividad en la naturaleza. Eso es disfrutar; la 'play' no es igual.

-¿Está valorado el papel del responsable?

-Quien no conoce el escultismo no lo valora. Es otra de las líneas de trabajo que queremos marcar en esta Delegación. La educación que nosotros damos debe ir de la mano de la familia. Por ese motivo queremos hacer actividades con los padres de niños scout. La gente que ha pasado por el escultismo y que ha vivido lo que es realmente este movimiento difícilmente lo olvida.

-¿Qué futuro le espera a los grupos de la Diócesis?

-Creo que estamos viviendo un proceso de cambio. Los scout somos muy críticos y estamos reflexionando en los puntos que hay que mejorar.

-Los grupos tienen una gran habilidad para sobrevivir durante el año con poco presupuesto.

-El mérito de los grupos para llevar las cosas adelante es increíble. Un grupo que tenga como media 50 niños, tiene 600 euros para 'pasar' el año, y claro: hay que hacer magia. También es cierto que muchos hacen trabajo extra para recaudar algo de dinero para los campamentos. No queremos que nadie nos dé dinero, pero sí pedimos que nos faciliten la autogestión. Hay que decir que aquí no cobra nadie y es más, muchos piden las vacaciones en sus trabajos para estar de acampada. Insistimos en que los campamentos no son un premio por las notas, sino una continuidad en el trabajo que se ha realizado durante el curso y que tiene como broche final este encuentro. Es un complemento a la educación de los padres, colegio y scout.

-¿Qué significa ser scout?

-No sería quien soy, ni asumiría la vida como lo hago, si nunca me hubiera decidido a probar el escultismo. A partir de ahí creo que no hay nada en mi vida que no esté vinculado con los scout. Pero sobre todo, es aprender que siempre hay una posibilidad de mejorar, de resolver los conflictos y que aunque hay muchas cosas en el mundo que no nos gustan, si trabajamos todos un poco lo solucionaremos.

-¿Qué mensaje le daría a un niño que puede iniciar su etapa lobato?

-Creo que es más importante dar el mensaje a los padres (risas). Si yo fuera un niño lo que más me atraería sería el concepto de aventura total y de libertad. Quitar la presión de lo que nos rodea en el día a día, es sentirse parte de un sitio donde cada uno de ellos es el gran protagonista de la historia. Que vengan a disfrutar y que sigan su huella.

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