La(s) historia(s) del 23-F¿Cómo recuerda la fecha?

  • Una ojeada en el tiempo a la ciudad durante las dieciocho horas que duró la intentona golpista · Calles vacías y miedo, mucho miedo · Un puñado de recuerdos de algunos de nuestros personajes l Manuel Muñoz nateral Angelita gómezl Eloy López Cerdeñol juan manuel corchadol julián gutiérrezl Antonio Reall Joaquín del vallel María José garcía-pelayol José Manuel Trillol Pedro Soto Caravantel Rafael PlazaLa plantilla de la fábrica de botellas secundó una huelga por el convenio, Alberti se tomó un café al día siguiente con Pacheco y Real estuvo acuartelado en San Fernando

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La tarde noche del 23 febrero de 1981 transcurrió en Jerez casi como en el resto del país. Calles vacías y miedo, mucho miedo. Jerez, ciudad algo dormida, vivía durante esa semana la pérdida de uno de sus grandes alcaldes: Tomás García-Figueras, cuya longevidad le permitió ser uno de los patriarcas de los estudios andaluces.

García Figueras, el alcalde que, bajo el signo del más exquisito espíritu liberal, supo aunar su primitiva profesión de militar con la curiosidad del investigador de los estudios locales africanos y andaluces, no pudo ver el intento de involución del régimen democrático, la chapuza nacional, una charlotada que muchos creyeron ver en sueños. Ese año, y desde 1979, gobernaba la ciudad un jovencísimo empleado del departamento de Quintas de la Caja de Ahorros. Era Pedro Pacheco Herrera, hijo de un empleado en la 'fábrica de botellas', que creció en las calles de La Albarizuela y que, una vez en la política, consiguió el apoyo de la antigua Unión Sindical Obrera (USO) y la renuncia de Sebastián Romero a la alcaldía, para alzarse como primer edil de la democracia en el Consistorio jerezano.

Lejos de allí, en la plaza del Arroyo, otro jovencito, el policía nacional Manuel García, recibe junto a sus compañeros la orden de acuartelamiento en espera de las noticias que llegaran desde Madrid y Sevilla. Se dispuso entonces colocar a varias parejas de polícía a las puertas de las emisoras de Radio Jerez, la Cope y el rotativo local adscrito a la cadena del Movimiento 'La Voz del Sur', los unicos tres medios de comunicación establecidos por entonces en la ciudad. En 'La Voz del Sur', la vigilancia se prolongará durante algunos días.

El periódico que, a la sazón, dirige Alejandro Daroca de Val saca a la calle en la madrugada del día 24 una primera edición en la que da cuenta del desenlace de la intentona de golpe con gran alarde tipográfico que resumía las tranquilizadoras palabras del rey. Horas después, lanza una segunda edición, posiblemente por agotar el ejemplar en los quiocos, dado que no aporta novedades y cuyo contenido es prácticamente el mismo. Ya un día después, el diario incluye en su portada la archiconocida imagen de Tejero, pistola en mano, dirigiéndose a los diputados con el ya célebre '¡Todo el mundo quieto!' junto a la presidencia del Congreso.

Pero en esas locas dieciocho horas por las que se prolongó el conato golpista hubo un gran puñado de hombres y mujeres, la mayoría con responsabilidades políticas y sindicales, que se convencieron de lo que podría ocurrir. No están todos los que son ni son todos los que están, pero muchas de las experiencias son curiosas y dignas de recordar.

El ex alcalde y actual candidato a Alcaldía por el Foro Ciudadano apunta que sobre las seis de la tarde del 23-F se estaba celebrando en el Ayuntamiento un consejo del Patronato municipal de la Vivienda. "Empecé a observar un cierto revuelo entre distintos miembros. Poco a poco el revuelo se hizo mayor hasta que nos enteramos de los tiroteos en Las Cortes", recuerda. La reunión terminó y comenzó un 'desfile' de personas que se dirigían a sus casas, pero Pacheco se quedó junto a Manuel Cintado y su secretario en el Consistorio "huérfanos de noticias, como todo el mundo". Pasadas las diez recogió en casa de su suegra a su mujer y su hijo, que estaba durmiendo, y cuando llegaron a su casa el pequeño se espabiló. "En la televisión estaban echando una película de un pirata de pata de palo y mi niño empezó a reír a carcajadas. Verlo así, teniendo en cuenta lo que estaba sucediendo en Madrid, fue raro", señala Pacheco. La anécdota del día llegó con Rafael Alberti. "Me llamaron el día 24 porque Alberti estaba solo en la estación de trenes, sus camaradas habían desaparecido. Al Consistorio tomó café y me dijo: "Hijo, ¿cuándo viene tu padre el alcalde? Es que tengo prisa". De camino a Cádiz, le dijo a Cintado que no había podido ver al alcalde. Manuel le dijo que yo era el alcalde y le contestó: "Déjate de cachondeo que no está la cosa para eso".

Al presidente de la Unión de Hermandades le pilló el intento de golpe de Estado en su puesto de trabajo, por aquél entonces era jefe administrativo de una tienda de electrodomésticos del centro. Recuerda el día "perfectamente" y en estas páginas hace memoria de cómo lo vivió. "Teníamos la televisión puesta en la tienda y vimos con gran sorpresa cómo Tejero y compañía tomaban el Congreso. La gente entraba en el local para ver cómo sucedían los acontecimientos". Cerraron la tienda en su horario habitual y "con la debida precaución" se fue a su casa. "Estuvimos toda la noche pegados a la radio hasta que salió el Rey. Tampoco podemos olvidar la gran valentía de Suárez y Gutiérrez Mellado".

La bailaora se encontraba en América el 23-F. Reconoce que desde el extranjero se vivió todo de forma desconcertante, "con mucho susto porque creía que no iba a poder volver a España". En la televisión americana emitieron la noticia de lo que estaba ocurriendo en Madrid "y mi hija me lo iba traduciendo, pero sabía que Su Majestad iba a solucionar las cosas". A los veinte días regresó a España y comprobó que "todo estaba tranquilo y que no había ninguna secuela de aquél día".

Cuando Tejero entró en el Congreso López Cerdeño, en aquel momento concejal del PCE, estaba reunido preparando una intervención para la radio. Un compañero le informó que estaban disparando en el Congreso "y para prevenir posibles consecuencias, un grupo se dirigió al local del partido para retirar los archivos, las listas de afiliados y otros documentos". Actuaron teniendo presente lo sucedido en Chile con Pinochet y tras salir de CCOO fue a recoger a su familia porque "mi casa estaba muy localizada. Aquí en Jerez no tenía parientes así que nos fuimos a casa de unos amigos que nos acogieron". Vivió la evolución del intento de golpe a través de la radio y la televisión, y cuando vio al Rey "sabía que se había hecho frente a la situación. Parecía que estaba todo resuelto".

El director gerente de la Fundación Teresa Rivero recuerda cómo vivió aquél 23-F cuando ejercía de director del colegio de La Granja. "Estaba en el centro y una profesora me llamó asustada para contarme lo que estaba sucediendo. Yo era muy amigo de Juan Díaz, cuñado de Tejero, y lo llamé. Me dijo que no sabía nada del golpe, pero cinco minutos más tarde me lo confirmó en otra llamada". Corchado había coincidido en varias ocasiones con el teniente coronel Antonio Tejero y "creo que por conocer un poco su trayectoria pensé directamente en él cuando me comunicaron que algo pasaba en el Congreso". Recuerda además que llamó a uno de sus sobrinos que vivía en Valencia y le dijo que "se había asustado mucho porque estaba en el cine cuando pasó todo. Fue al salir de la sala cuando vio por la calle los tanques". Señala además que cuando el Rey lanzó su mensaje "todos nos tranquilizamos".

El ex delegado socialista de Cultura y también concejal del PCE no podrá olvidar nunca el 23-F, y no sólo por el fallido golpe de Estado. Las primeras horas de la maniobra militar le cogieron en Cádiz y tras una llamada de su mujer, cogió el coche "para salir corriendo hacia Jerez. Aún no conocía lo que estaba ocurriendo, lo que me habían comunicado es que mi mujer se había puesto de parto, pero lo que me llamó la atención fue que la radio emitía la marcha militar". Su mujer ingresó por la noche y al día siguiente nació el pequeño. "La verdad es que ese día tenía sentimientos encontrados por el temor del golpe y la alegría de que iba a nacer mi hijo", apunta. El 24 de febrero por la tarde acudió, como muchos jerezanos, a una manifestación por la libertad.

El 23-F lo pasó acuartelado en Infantería de Marina en San Fernando. El director del Grupo HACE (Hoteles Andaluces Con Encanto) estaba haciendo la mili y tenía órdenes de no salir del cuartel. "Los mandos militares nos comunicaron que estaban pasando ciertas cosas en Madrid y que había que esperar las órdenes", señala. El ambiente de "preocupación" continuó hasta el día siguiente y apunta que "nosotros estábamos de servicio militar y teníamos que cumplir unas normas, pero menos mal que no salimos".

Un día antes, el 22 de febrero, Del Valle se licenció en la base de Rota. Normalmente veía los debates parlamentarios y aquella tarde estaba en su casa con su madre y la que ahora es su mujer. "Fue una sorpresa cuando se produjo el tiroteo y seguidamente escuchamos la marcha en la radio". No recuerda que estuviera demasiado preocupado aunque en su memoria aún está la imagen de su madre que sí estaba bastante asustada. "Ella había vivido la Guerra Civil y temía que me llamaran de nuevo a la base. Además, la preocupación aumentaba al pertenecer al Partido Comunista". Al día siguiente pudo ponerse en contacto con otros compañeros de la base y también participó en una manifestación por las calles de Jerez.

Salió del colegio como cualquier día y fue a casa. La candidata a Alcaldía por el PP recuerda que en su familia "todos estaban muy pendientes de la radio, aunque para mí era un día normal, no entendía qué ocurría". Haciendo memoria apunta que esa tarde fueron muchas las llamadas de teléfono que cogió su madre y que había "cierta preocupación". Al día siguiente, acudió a las clases y "noté el ambiente distinto, aunque no era capaz de calibrar la importancia de ese momento".

El secretario local de CCOO se encontraba en Cádiz negociando el convenio de hostelería. Durante la reunión les informaron que "en la radio se escuchaba música militar". "Nuestra preocupación fue salir de Cádiz lo antes posible porque quedarse allí era nuestra tumba", señala, y en un 'cuatro latas' salieron nueve personas para Jerez. "Nos fuimos a la casa de un compañero que militaba en una organización obrera cristiana y estuvimos allí unas cuarenta personas hasta bien entrada la madrugada". Tras algunas horas de desconcierto, decidieron salir a la calle "y minar Jerez de panfletos hechos con una 'vietnamita', vamos, un trabajo de chinos". Fueron a la calle Tardixt y se encontraron que a ambas aceras "había dos filas de soldados. Además, tengo constancia de que los tanques habían salido de Sevilla dirección Cádiz". Lo que se podía leer en los panfletos fue la frase "en defensa de la democracia, la paz y la libertad, cinco minutos de huelga general".

Soto Caravante era en 1981 presidente del comité de Vicasa (fábrica de botellas). Días antes estaban negociando el convenio colectivo y había convocado una huelga de 24 horas para el 24 de febrero, pero por los turnos, se había programado parar la fábrica a las 22 horas del 23-F. Ese día decidió dormir la siesta para estar descansado en la vigilancia de la fábrica y cuando se levantó se enteró del golpe de Tejero. A las 20.30 horas, el comité tuvo una reunión para decidir si continuaban con la protesta y a quien piense que al final la desconvocaron, se equivoca. "No cambió nada. Antes de salir de mi casa le di un beso a mi mujer y a mi hijo como despedida, porque creía que no iba a volver. Se me cayeron dos lagrimones cuando salí, pero demostramos la gran valentía del comité y los trabajadores".

En febrero de 1981, Rafael Plaza era redactor jefe de Radio Jerez y subdirector del informativo regional de la SER. Mientras aparcaba su coche en la plaza San Andrés oía a Rafael Ruiz Díaz, que estaba retransmitiendo la investidura de Calvo Sotelo, "y me quedé atónito cuando escuché los tiros". En la radio se puso en contacto con Fernando Ónega, director de informativos, y permaneció toda la noche en la cadena intentando en varias ocasiones hablar con un contacto en el cuartel de El Tempul. "La SER no la llegaron a tomar y tuve la suerte de estar toda la noche informando porque los compañeros dejaron las líneas de los micrófonos abiertas", relata Plaza. La cadena emitió de forma ininterrumpida hasta que los diputados salieron del Congreso y terminó la emisión con un editorial de Fernando Ónega titulado 'Buenos días, libertad'.

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