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Los hosteleros de la Estación hablan de un 70% menos de caja por las obras

  • Algunos comerciantes de la plaza se han visto obligados a cerrar sus puertas durante varios meses por las pérdidas y la falta de clientela · El delegado de Urbanismo anuncia que estarán para mayo

Comienza un nuevo año y la situación para los comerciantes de la plaza de la Estación sigue siendo la misma. Aunque se esté acercando la fecha de finalización de las obras, no hay ningún vecino que sepa hasta cuándo van a seguir sufriendo las consecuencias de esta remodelación. "Gracias a dios sobrevivimos porque al principio de nuestra apertura fidelizamos a un grupo de clientes. Sin embargo, no hemos podido seguir cogiendo a los nuevos. La gente ni sabe que estamos aquí porque por las noches esto está muy oscuro y no se atreven a pasar por esta zona", declara Nadia Siroli, encargada de la pizzería Blanca Paloma, quien denuncia que "estamos intentando hablar con alguien que nos facilite algo de información pero es imposible. Nunca nos hemos tomado vacaciones pero nos hemos visto obligados a acordar el cierre del restaurante dos semanas a principios de febrero. Las ventas no compensan estar abierto continuamente". No es el único comercio que la temida cuesta de principio de año se le está haciendo aún más empinada. María García, propietaria del bar Santa Ana, denuncia que "estas obras nos están afectando con una pérdida del 90% de los beneficios que obteníamos antes, nos está costando dinero mantener el local abierto. Tuvimos que cerrar el bar durante dos meses y a los trabajadores que teníamos contratados los tuvimos que despedir. Ahora estamos abierto, pero si sigue así ¿qué hacemos detrás de esta barra? Al final tendremos que volver a cerrar durante un tiempo porque esto no se puede aguantar". María lleva, junto a su marido, veinte años al frente de este negocio y reconoce que "nunca hemos sufrido un descenso en las ventas como desde que se iniciaron las obras. De hecho, los dueños del bar La Escuela tuvieron que cerrar su negocio y ahora están trabajando en Mallorca, fue una pena. Esta situación no se puede sostener si no tienes algo de dinero guardado, pero la 'hucha' no es eterna".

El hostelero Manolo Romero, propietario del bar El Bodegón, reconoce que la "gente se empieza a aburrir, estamos medio KO porque hemos tenido un descenso del 50 % de nuestra clientela". Romero denuncia que en un principio "nos dijeron que para las Navidades iba a estar terminada. Esta obra nos está afectando muchísimo, porque el que no se venda no quiere decir que no se paguen los impuestos y cada vez es más difícil". Algunos comerciantes no creen que la apertura del parking sea la solución más adecuada para captar clientes, puesto que "nadie va a pagar tres euros en el aparcamiento subterráneo para tomarse un café, en estos momentos estamos sobreviviendo gracias a los vecinos", apunta Manolo. Una obra que se torna en pesadilla para los comerciantes, que no ven el día en el que sus bares y comercios revivan ante la crisis en la que están estancados. "Comprendo que la gente no venga porque el acceso es imposible. La obra está vallada de tal forma que salen de esta zona sin pasar por nuestra acera", reconoce Romero, quien recuerda que "llevamos desde febrero de 2006 trabajando en esta situación y sin nada de información por parte del Ayuntamiento". Las pérdidas que está acarreando esta remodelación en las cajas de estos hosteleros van ascendiendo y piden que "para próximas obras se tenga en cuenta la 'salud' de los comercios con algún fondo", apunta García.

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