Medio Ambiente

Un humedal en la campiña

  • Visita a Haza de la Torre, en Mesas de Asta, una finca que ha pasado de ser un terreno con uso industrial a un espacio natural que alberga hasta a 30 especies diferentes de aves

 Hace años, muy cerquita de Mesas de Asta, elríoGuadalquivir corría  por la campiña. Los terrenos de cultivo ‘convivían’ con un sistema de marisma que se perdió con el tiempo y que hoy, regresa en forma de humedal. ¿Se imagina uno rodeado de trigo? Espigas de color ya amarillentas  crecen alrededor de una finca que está llamada a ser, en un futuro, parte importante del patrimonio natural. 

Haza de la Torre. Éste es el nombre que alberga un proyecto ambicioso y pionero, que busca la conservación de aves en peligro de extinción y permite anidar a las que desde años tienen querencia por estos terrenos. La finca Haza de la Torre se sitúa en uno de los brazos del antiguo estuario del Guadalquivir, en una marisma transformada primero para usos agrícolas y después, para usos industriales. La empresa propietaria de estos terrenos, la azucarera Ebro Foods, instaló en este complejo unas balsas que utilizaba para conseguir la depuración de las aguas de tratamiento en el proceso de fabricación del azúcar. 

Pero para determinadas aves,  el nuevo uso industrial no fue impedimento para sentirse ‘atraídas’ por la zona. Así que en 2002 se detectó por primera vez una importante colonia de pagaza piconegra (gelochelidon nylotica), especie catalogada como ‘vulnerable’ por el Libro Rojo de la Fauna de Andalucía. Esta especie cría formando colonias en humedales como Doñana, y es especialmente sensible a factores como los cambios bruscos en el nivel de las aguas. Teniendo en cuenta el uso industrial que tenían los terrenos de Haza de la Torre, y a pesar de que cada año numerosas parejas intentaban criar, estos intentos siempre acababan en fracaso.

Tras la entrada en vigor de la nueva OCM del azúcar, la empresa Ebro Foods se vio “obligada” a cerrar cuatro fábricas en España, una de ellas en Guadalcacín. Decisión clave para los cambios en la finca. La directora de Patrimonio de Ebro Foods, Gloria Rodríguez, recuerda que “tuvimos que presentar todo un plan de reestructuración para el cierre de la fábrica, en el que se incluían un montón de actuaciones como el desmantelamiento y demolición de las construcciones industriales, y una restauración ambiental de las balsas”. La empresa sólo tenía en mente reestructurar la zona tal y como se la encontró, a uso agrícola. Pero tras conocer el gran valor ambiental y las características primitivas que tenían estos terrenos, se decidió junto a Medio Ambiente a apostar por la conservación. Y el resultado ha sido un éxito. 

“Lo que tenemos aquí eran antiguamente unas balsas de decantación de la fabricación del azúcar, formando parte de un proceso industrial. Y lo que hemos conseguido es pasarlo a un proceso natural. Ahora mismo tenemos en esta finca la colonia de pagaza piconegra más importante de Andalucía, con aproximadamente 1.100 parejas anidando en las islas. Y además, el 40% de la población de gaviota picofina  (larus genei) de toda nuestra comunidad autónoma. Estamos dando valor a un territorio con un patrimonio cultural  bastante importante, pero ahora le añadimos el patrimonio natural”, apunta la responsable técnica de la Consejería de Medio Ambiente, María Eugenia San Emeterio.

Gracias a dos convenios entre Ebro Foods y la Junta de Andalucía, y a una importantísima inversión que supera el millón de euros por parte de la empresa y unos 230.000, de la Administración, hoy el escenario es tan peculiar como enriquecedor. Con el primer documento (firmado en 2005) se consiguió construir un lucio –humedal de agua dulce en un entorno salobre– de 12 hectáreas con dos isletas centrales que fueron rápidamente ocupadas por la colonia de pagazas. Ha pasado el tiempo desde la primera intervención y los últimos censos datan la existencia de 30 especies diferentes de ave, como la focha cornuda, el chorlitejo patinegro,  gaviotas, avoceta, tarro blanco y el águila pescadora, entre otras.

Para comprender el gran trabajo realizado en estas tierras cabe recordar que se han realizado labores de restauración hidrológica, se descontaminó la zona eliminando los fangos de lodo, se eliminaron los muros y se realizaron zanjas perimetrales en el interior de la balsa para evitar la entrada de depredadores. “Gracias al segundo convenio y la inversión de la Junta estamos intentando habilitar el hábitat para especies que están en peligro de extinción tan importantes como la cerceta pardilla y la focha cornuda, con un proyecto que está ahora mismo en fase de construcción”, comenta San Emeterio.

Con este paraje a sus espaldas, el delegado del Gobierno de la Junta en Cádiz,Fernando López Gil, y el delegado territorial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, Federico Fernández, celebraron ayer el Día del Medio Ambiente. “Hoy es un magnífico ejemplo de que Economía y Medio Ambiente, Medio Ambiente y Empleo pueden y deben ser la misma cosa. Hemos conseguido un humedal donde además de tirar de normativa, se la logrado triunfar por los acuerdos obtenidos con la propiedad, con los empresarios. Los empresarios deben tener un papel protagonista en la conservación del medio ambiente”, señala Fernández. Por su parte, López Gil añade que “tenemos un resort magnífico para las aves, en un espacio estratégicamente envidiable al estar a pocos kilómetros de Doñana y también cerca del Estrecho y del parque natural de la Bahía. Esto es posible gracias a una empresa que trabaja en colaboración con la Junta, y que se implica en devolver a la naturaleza lo que utilizó durante un tiempo para uso industrial”. 

 La directora de Patrimonio de Ebro Foods, junto al director de Relaciones Institucionales de la empresa, Salvador Loring Lasarte, también presente en la visita, reconoce que “nos supuso un reto importante. Somos un grupo industrial del sector de la alimentación, pero creímos que era interesante, ya no sólo como una medida de restauración ambiental a corto plazo, sino como un valor de futuro a largo plazo.Tanto fue el interés de la Junta en no sólo  poder colaborar, que también nos manifestó el interés para su posible adquisición para integrarlo dentro del patrimonio público del suelo”. Así que tras un día como el de ayer, Rodríguez declara que “desde nuestra empresa creemos que hemos conseguido el objetivo, y sobre todo creemos que es un ejemplo la colaboración que se ha mantenido con esta Administración”. 

El 5 de junio de 1973 fue la primera vez que se celebró el Día del Medio Ambiente. Fue decisión de la Asamblea General de Naciones Unidas con el objetivo de sensibilizar a la opinión mundial en temas ambientales, intensificando la atención y la acción política. Desde ese momento, cada año se pone en valor el entorno natural, celebrando los éxitos conseguidos en conservación y poniendo sobre la mesa nuevos retos de futuro. Tras esta visita institucional sólo queda esperar el momento de que Haza de la Torre esté abierto al disfrute de todos.

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