Las jacarandas envenenadas en Porvera databan de 1986

  • Operarios de Medio Ambiente talaron ayer los cinco árboles afectados, que serán sustituidos tras Semana Santa

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Operarios dependientes de la delegación municipal de Medio Ambiente procedieron ayer, entre las siete de la mañana y las dos de la tarde, a la tala de los cinco ejemplares de jacaranda que fueron envenenados en la Porvera a la altura de la bocacalle con Gaitán. Los ejemplares fueron talados para evitar que alguna de sus ramas pudiera desprenderse sobre la acera provocando daños personales.

Según informó el jefe del departamento municipal de Parques y Jardines, Antonio García, los ejemplares talados ayer fueron plantados en 1986, lo que viene a significar que tenían 22 años, "una edad joven para estos árboles que pueden alcanzar los 80 e incluso los 100 años en un entorno urbano". Que los árboles han sido envenenados después de que se haya vertido algún tipo de veneno en sus alcorques es algo que el jefe municipal de Parques y Jardines, Antonio García Castro, da por seguro. En opinión de este especialista, hubo un tiempo en el que se levantaron quejas contra estos árboles "dado que con su frondosidad provocaban un mayor gasto de energía eléctrica en forma de luz en los meses invernales". El hecho de que no se tratara de cinco casos de árboles secos en cinco lugares diferentes de la Porvera, sino de cinco árboles que estaban juntos en el mismo tramo de la calle avala la teoría de que éstos han sido secados a propósito tras ser envenenados.

Una vez que pase la Semana Santa, la delegación municipal de Medio Ambiente tiene previsto retirar los tocones de los árboles talados y replantar otras cinco jacarandas procedentes de los viveros municipales. "Se tratará de ejemplares jóvenes, aunque no demasiado, con unos diámetros comprendidos entre los 14 y los 18 centímetros". Cabe destacar que el Ayuntamiento tiene intención de adquirir una destoconadora, una máquina capaz de retirar las bases de los troncos y las raíces sin que, por ello, no haya más remedio que destrozar los acerados colindantes.

Antonio García destacó igualmente a este medio que una de las principales ventajas de las jacarandas radica en su poder para aislar las calles de los efectos del sol y del calor en verano. "Es por ello que en la calle Porvera la temperatura se reduce varios grados en pleno verano gracias a la sombra en altura que generan estos árboles".

De otro lado, cabe destacar que Parques y Jardines optará por plantar especímenes jóvenes en lugar de los secados -aunque la estética de la calle se resienta temporalmente- "dado que las jacarandas jóvenes tienen mucha mayor facilidad para arraigar que los especímenes que cuentan con mayor edad".

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