El juicio por el crimen de la calle Ídolos se celebra el próximo abril

  • La vista se hará con un jurado popular que ya ha empezado a formarse · La acusación pide 26 años para el imputado de la muerte del dueño de Poti-Poti

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El juicio por el crimen de la calle Ídolos, en el que murió el dueño de la tortillería Poti-Poti de calle Porvera se celebrará en el próximo mes de abril. Como se recordará, esta vista, en la que se sentará en el banquillo un joven de nacionalidad ucraniana con las iniciales de V.Z., se hará por la vía del jurado popular. De hecho, ya se están haciendo algunos de los trámites para la configuración de este tribunal compuesto por nueve ciudadanos más otras dos personas que actúan como reservas y que no tienen derecho a voto.

La pena a la que se enfrenta V.Z. asciende a veintiséis años de prisión ya que está acusado de un delito de asesinato que supuestamente cometió a finales de agosto del 2007. Esa pena es la que solicita para él la acusación particular que ejerce la familia de la víctima, que dejó cuatro hermanos.

El delito de asesinato es el más grave de los que se le imputan, pero no es el único. Cabe señalar que el Ministerio Fiscal y la acusación particular, que ejerce el letrado Manuel Jesús Vázquez, del bufete 'Cosano y asociados', solicitan penas diferentes para este delito. La pena que pide la Fiscalía es un tanto inferior, ya que llega hasta los veintidós años, mientras que la familia del finado solicita veinticinco años de cárcel. Ambas partes entienden que el día de los hechos, el 26 de agosto de 2007, en ese crimen ocurrido en un domicilio de la calle Ídolos, hubo alevosía y ensañamiento, es decir, que se quiso ver sufrir a la víctima. El fallecido presentaba heridas en distintas partes del cuerpo como cuello, cabeza, cara, tronco y extremidades que invitan a pensar que sí existió ese enseñamiento. Las causas de la muerte que barajan estas dos partes son las heridas que supuestamente el inculpado hizo a la víctima con un cuchillo de cocina y que le llegaron a penetrar en el tórax, una de ellas iba dirigida hacia uno de los pulmones, otra le llegó al corazón. La causa final de la muerte fue la fuerte hemorragia que sufrió la víctima, que había conocido a su supuesto agresor apenas unos días antes. Esa fuerte hemorragia lo llevó a desangrarse. Ministerio Público y acusación también coindicen en que la agresión, que acabó siendo mortal, comenzó además sin previo aviso. Asimismo, ese ataque se haría a oscuras.

Las dos partes acusadoras piden además otro año más de prisión por un delito de hurto, ya que presuntamente V.Z. se hizo con varias pertenencias de la víctima entre las que destacaban un móvil, un ordenador y una cámara de fotos. También se llevó su coche (hurto de uso de vehículo) que fue descubierto días más tarde en Algeciras. El imputado, en prisión preventiva, fue detenido en Barcelona a mediados de septiembre de 2007, dos semanas después del suceso.

Por su parte, la defensa sostiene una versión bastante diferente de la anterior. Considera que esa agresión se produjo tras una provocación y un ataque por parte de la víctima. Ese día el imputado había bebido alcohol y consumido drogas, según apunta. Esta parte alega además dos eximentes, la de enajenación mental transitoria tras una provocación, así como la de intoxicación etílica y toxicológica. Según esto no sería responsable, criminalmente hablando, de aquello de lo que se le acusa. Asimismo, en caso de que se considerase que el acusado es criminalmente responsable, la defensa sugiere un delito de homicidio y no de asesinato. La pena que se le debería imponer si se le condena en ese supuesto es de diez años de prisión.

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