Jerez, tiempos pasadosHistorias, curiosidades, recuerdos y anécdotas

Los nacimientos

  • Un recorrido por los principales belenes que se han instalado tradicionalmente en distintas entidadesUno de los numerosos nacimientos que este año pueden visitarse en Jerez, es este que se encuentra en el colegio El Pilar de los Marianistas.

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EL otro día me decía un amigo mío que se está perdiendo, en los últimos tiempos, la vieja costumbre de la tradicional visita a los nacimientos que, por estas fechas, cada año, suelen montar y abrir al público, instituciones como Cajasol, colegios, conventos y otras entidades. Y la verdad es que el aluvión de visitas a los nacimientos ha decrecido bastante en los últimos años, en relación con tiempos pasados.

Uno recuerda las enorme colas de personas que se formaban, a la puerta de los extraordinarios y monumentales nacimientos que construía Pepe Guerra en La Caja; del que se exhibía cada año, en el Colegio de San José, de los Hermanos de la Salle, en la Porvera; y, especialmente, en el mejor de todos los nacimientos que se montaban, hace algunas décadas, en el que todavía era Sanatorio de Santa Rosalía, hoy Hospital Juan Grand. En todos ellos nos admiraban los cambios de luces, según amanecía y atardecía, hasta hacerse totalmente de noche, con la luna y las estrellas brillando en el cielo de papel azul; con sus ríos de agua de verdad, la noria con sus cangilones y otros efectos especiales, como en las películas de Disney.

Toda una alegría para los ojos y el corazón de los niños y una alborozada evocación para los mayores, que recordaban otros muchos nacimientos públicos y privados, visitados en su infancia y, sobre todo, aquellos que nuestros padres nos ayudaban a montar en nuestras casas, con montañas de papel y corcho, ríos de papel de plata, o de trozos de espejo, con patitos cruzándolos y, figuras de barro que cada año aumentaban nuestra colección. Sobre todo, pastores, muchos pastores, cada cual llevándole al Niño un rico presente. Este una orza de miel, aquella un canastito con huevos, aquél una oveja sobre sus hombres. Imposible olvidar aquellas escenas del montaje de nuestro nacimiento familiar; hoy convertido en árbol de Noel - creo que se llama así - con muchas lucecitas, y puesto delante de una ventana, para que nos envidien nuestros vecinos; cuando no exponiendo esas grotescas figuras del colonialismo anglosajón, repechando por nuestros balcones, como este año podemos ver, en muchas casas jerezanas.

Algo totalmente impensable en épocas pasadas, más aferradas a la tradición española y andaluza de los nacimientos, a los que también se les ha querido cambiar, en los últimos tiempos, su antiguo nombre por belenes; cuando lo suyo es nacimiento, porque es lo que celebramos, lo que festejamos, un nacimiento. Nada menos que el nacimiento del hijo de Dios. Lo de belén, o belenes, también nos llegó de fuera; porque algunos pensaron que quedaba más fino y no tan pueblerino como nacimiento, palabra que yo hoy reivindico porque así se llamó en Jerez de toda la vida y así lo llamaron nuestros padres, nuestros abuelos y nuestros tatarabuelos: Nacimiento.

Algunas casas particulares siguen manteniendo la vieja y santa costumbre de abrir sus puertas, como una que he visto, al pasar por la Chancillería, estos días, invitando con una nota al que quiera visitar su nacimiento. Casa que, por cierto, nos llama la atención, porque adosado en su fachada, casi frente a las Reparadoras, junto a la entrada, exhibe durante todo el año el más pequeño nacimiento de Jerez, tan solo el portalito con las figuras del Niño, la Virgen y San José, la mula y el buey. Y algo tan minúsculo, que apenas si mide una cuarta, resulta verdaderamente entrañable de ver y de admirar. Un nacimiento expuesto todo el año, a la entrada de una casa de Jerez; como expresando con ello que los dueños de esa casa sienten verdadera pasión de belenistas por el misterio cristiano del nacimiento; que saben de su significado y creen en el mismo; siendo para ellos todo un ejemplar emblema de fe y, cada día, y siempre, el santo y seña de su casa.

Volvamos, pues, a ver largas colas de visitantes, a las puertas de los nacimientos jerezanos de este año, para que se renueve y no se pierda la antigua tradición, heredada de nuestros mayores, de visitar esas artísticas y bellísimas exposiciones en miniatura, de singular arte navideño, que son los nacimientos. Vayamos con nuestros hijos y ayudémosles a montar también el propio nacimiento familiar y casero, por muy pobre y simple que sea; aunque apenas si cuente, nada más, y nada menos, que con las tres figuras protagonistas del gran misterio, que se quiso producir en un humilde portal de Belén, para asombro de la humanidad que aún sigue recordándolo.

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