163 niños que juegan como en casa

  • La Escuela Infantil 'La Granja' lleva casi tres décadas dedicadas a la "socialización" de los más pequeños. Un total de 25 personas se encargan de cumplir los objetivos socioeducativos que mueven el centro

En 1979 se creó en Jerez la Escuela Infantil 'La Granja'. Un centro, sin afán de lucro, de atención socioeducativa concertado con la Junta de Andalucía. El espíritu con el que se fundó entonces sigue hoy más firme que nunca. Así, los objetivos de este centro abarcan los sociales (que motivaron especialmente su creación) y los educativos.

Cubrir las necesidades básicas de los niños, tales como alimentación, aseo personal, descanso y seguridad, hasta fomentar la estimulación en los ámbitos de identidad y autonomía personal, medio físico y social y comunicación y representación, son algunos de estos fines. Todo ello para contribuir a la preparación de niños para su integración en la sociedad, educándolos en los valores de respeto, igualdad, tolerancia, solidaridad y amistad.

La labor social que se desarrolla, conjuntamente con los trabajadores sociales, está enfocada a atender y realizar seguimientos a familias con diversas problemáticas como separaciones, inmigrantes o malos tratos. También se integran pequeños con necesidades educativas especiales como síndrome de Down, parálisis cerebral, autismo, retrasos de madurez, defectos en la visión, etc. Con estos niños, igualmente, se hacen seguimientos con los equipos educativos que los tratan.

"Por un lado, apoyamos bastante la incorporación de la mujer al trabajo. Tenemos un horario de 7,30 de la mañana a las cinco de la tarde. Por otro, ofrecemos lo que los padres buscan: un sitio de confianza donde dejar a los niños, con personal especializado y suficiente, y es que somos 25 personas en total", comenta la directora, Isabel Pérez, que lleva casi 30 años trabajando en esta escuela, que en sus diez aulas tiene un total de 163 niños, desde los cuatro meses hasta los tres años.

En aquellos años de los inicios, "había muy pocas guarderías y casi ninguna con proyectos educativos, una programación o unos objetivos. Creo que hemos sido pioneros en este campo", dice Isabel, mientras reivindica que, como centro perteneciente a la Coordinadora de Escuelas Infantiles de Andalucía, la escuela deje de formar parte de Servicios Sociales y dependa del Ministerio de Educación, "y esperamos que se cumpla en la próxima legislatura".

Desde el curso 2000-2001 la escuela está acogida al Plan de Familia de la Junta de Andalucía que se traduce en un apoyo económico a las familias que tienen pequeños en este centro, dependiendo de sus ingresos, y ha supuesto además el acercamiento de los padres a la escuela. Cajasol también ha aportado su granito de arena en 'La Granja' con la aportación de 60.000 euros destinados a la renovación y mejora de sus instalaciones. Isabel tampoco olvida la colaboración del Ayuntamiento de Jerez a lo largo de estos años en la adaptación de las instalaciones a la ley. "Pero todos los convenios que vengan para mantener el centro, bienvenidos sean. Lo único que no necesitamos es publicidad, porque tenemos una larga lista de espera de niños para entrar aquí", asegura mientras ríe la directora, algo que reconoce Isabel "nos hemos ganado a pulso. Nos merecíamos este reconocimiento".

"Creo que nuestro principal objetivo es la socialización de los niños, que sean más autónomos, que empiecen su vida con buenos hábitos alimenticios, saludable, de lenguaje y movimiento. Aunque es importante que luego la familia mantenga esta educación en casa. Por ello, la Asociación de Padres y Madres está haciendo una gran labor, para continuar estos hábitos en el hogar. Tenemos muchos contactos con los padres, les informamos continuamente. Por ejemplo, ahora estamos haciendo un dossier sobre alimentación. Creo que todo esto es fundamental", apunta la directora.

Isabel Pérez ha visto cómo a lo largo de las décadas la educación y las familias han cambiado. "Sí, sí. Las niños son mucho más espabilados ahora porque tienen más estímulos desde pequeños. Y los padres, son más obsesivos, los protegen demasiado. A veces nos les dejan tener ni mocos". Después de 29 años, Isabel Pérez asegura que todas las mañanas se levanta para ir al trabajo con ilusión, "porque me encanta estar con los niños. Y el día que no me levante así, lo tendré que dejar. Es una satisfacción cuando los pequeños llegan en septiembre, llorando, y ves cómo a lo largo de los meses se van consiguiendo logros. Y que muchos ya ni se quieren marchar de aquí por las tardes. Cuidamos este centro como si fuera nuestra propia casa".

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