"Si no se les orienta en casa, los niños pueden convertirse en unos dictadores"

  • Una charla con un especialista en el trato con adolescentes tras los últimos datos que revelan que los casos de violencia doméstica han aumentado un 12% · "Los padres tienen dificultades al ponerles límite", señala

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Hace unas semanas, este medio daba a conocer que los casos de violencia doméstica protagonizados por menores habían subido un 12% con respecto a 2008. Exactamente fueron 41 denuncias, pero, según datos de la Fiscalía de Menores, cada año se dan más. Son números preocupantes sobre todo por el tema del que hablamos: Hijos e hijas que insultan, vejan, humillan y maltratan tanto física como verbalmente a sus padres, hermanos o abuelos.

José Carlos Sánchez Benítez es psicólogo y terapeuta familiar. Por su profesión, está muy acostumbrado a tratar con niños y adolescentes problemáticos y a escuchar las lamentaciones de sus padres que no saben por dónde 'coger' a sus hijos. Señala que a su consulta llegan chavales de todas las edades, "incluso de cuatro o cinco años" cuando los padres "se ven desbordados, al límite, pero buscando un último recurso antes de meterlos en un centro de menores o denunciarlos". En psicología, el problema que tienen se conoce como trastorno de conducta.

"El mayor problema de los padres -señala- es que tienen la sensación de que no pueden con ellos, porque tienen dificultades a la hora de ponerles límite y eso luego se va agrandando y los chicos acaban con un poder que no deberían tener. Si pasa con niños de seis o siete años, todavía se les puede ir encauzando, pero si pasa con chicos de 14 ó 15 años, pues fíjate".

Los problemas de conducta comienzan sobre todo en el ámbito familiar. "Si ven que si esa estrategia que utilizan en casa les va sirviendo, al final lo van aplicando en otros contextos, como en la escuela o en la calle cuando se juntan con la pandilla. Ahí entonces ya hablamos de vandalismo, de agresiones, abuso hacia otros compañeros... Pero sobre todo se percibe antes en casa, porque se dan cuenta de que tienen un poder que en principio no se imaginaban", señala .

Este poder de los jóvenes acaba desembocando en algo que los psicólogos han denominado 'Síndrome del Emperador', esto es: El niño hace lo que quiere porque se siente superior. Además, indica Sánchez Benítez, los jóvenes "perciben el miedo en los demás, en la madre, el padre o en todos los que forman la familia. Si van percibiendo que desde pequeño van ejerciendo ese miedo, van teniendo cada vez más poder". Y es que, como apunta el psicólogo, "si nosotros de por sí vamos intentando obtener lo que queremos, porque eso es intrínseco del ser humano, imagínate si lo haces ejerciendo el miedo o la violencia. Los niños acaban siendo unos tiranos o unos dictadores en casa".

Pero, a la hora de ejercer ese poder dictatorial en casa, ¿suele ser la madre la que recibe menos respeto? "Suele pasar", comenta José Carlos, aunque indica que también tiene mucho que ver el que haya diferencias entre el padre y la madre. "Hay que tener en cuenta que cada vez hay más conflictos de pareja, y cuando hay muchas diferencias entre los padres es cuando más aprovechan los chicos para utilizar este tipo de conducta, cuando no hay pautas entre los dos, cuando no se ponen de acuerdo..." Destaca además que lo que suele pasar a raíz de esas disputas es que "el padre se va desentendiendo de las tareas educadoras, por lo que la madre intenta seguir educando al hijo como puede y acaba viéndose desbordada. Por eso suelen ser las madres las más afectadas, porque acaban siendo las que más tiempo están con los hijos en general".

Otro de los datos que señala Fiscalía de Menores es que los casos de violencia doméstica se dan por igual en las clases bajas, medias y altas, algo que corrobora José Carlos. "Si hay una separación o si los padres no se ponen de acuerdo y los niños van notando ese miedo, da igual la clase social en la que vivan, porque los niños van a seguir siendo conflictivos", aunque matiza que "quizás, dependiendo de una u otra familia, habrá más posibilidades o menos de atajar esos problemas".

Pero, ¿dónde radica el 'quid' de la cuestión? ¿Se malcría a los niños y por eso acaban desarrollando ese despotismo? José Carlos Sánchez señala que "es bastante más complejo que eso. Creo que es el reflejo no solo del tipo de familia que tenemos, sino también del tipo de sociedad en la que vivimos, ya que vamos percibiendo cada vez más que vivimos en una selva. Y aunque ahora los problemas son más de tipo económico, en general, en lo social parece que vivimos en una selva y en ella, los instintos nos dicen que tenemos que ser fuertes, poderosos. Si además hay una serie de eslabones dentro de lo que debería ser la sociedad que no funcionan, como el sanitario, mal vamos". Y es que, en este sentido lamenta que mientras que en otros países existe el psicólogo de familia, "en la sanidad española el psicólogo no está reconocido siquiera como sanitario. Si a eso se le añade que en los colegios los profesores han perdido su autoridad y que en casa los padres no saben muy bien cómo abordar a sus hijos, se demuestra que el problema no solo radica en malcriar a los niños, porque acaba siendo algo más complejo".

En cuanto a la proporción de delitos protagonizados por chicos y chicas, José Carlos señala, al igual que apunta Fiscalía de menores, que éstos se están igualando y, sobre todo, cada vez más las chicas están recurriendo a la violencia física, algo hasta no hace mucho solo empleada por los varones. "Antes si que es verdad que podía haber más diferencia con los chicos respecto a ese aspecto, ya que entre las niñas el abuso era más psicológico, pero se está igualando, sobre todo en el ámbito familiar, donde hay un parecido enorme en la conducta que están teniendo", afirma.

El psicólogo también destaca que la adolescencia no tiene por qué ser la etapa más complicada. "Lo es sí antes no se han aplicado las pautas que se tienen que aplicar. Es sano que un adolescente se oponga a sus padres en según qué aspectos, porque también tienen que ir formando su identidad. El problema llega cuando sobrepasan esos límites de formato y de identidad, cuando en las etapas en las que tenía que haber una jerarquía clara en casa, no ha existido".

En cuanto al daño que hacen, ¿tienen conciencia los jóvenes de eso? Según José Carlos, no, ya que "no saben medir la consecuencia de esa conducta puesto que la estrategia que llevan es la habitual. El no haber sufrido esa violencia les hace también desconocer el daño real que hacen".

Por todo ello, recomienda a los padres que, desde que sus hijos sean pequeños, utilicen todos los recursos que existen, tanto a nivel escolar como de centros especializados. "Que no piensen que el problema ya se acabará con el tiempo. Una orientación dada a tiempo evita un montón de problemas".

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