El peor negocio del mundo

  • Tierras del Jerez es hoy, un cuarto de siglo después del cese de su actividad, una empresa no liquidada a la que le siguen requiriendo deudas

Jacinto Pellón, con los brazos levantados, en una reunión con Olivencia y Montaner, entre otros, en 1990. Jacinto Pellón, con los brazos levantados, en una reunión con Olivencia y Montaner, entre otros, en 1990.

Jacinto Pellón, con los brazos levantados, en una reunión con Olivencia y Montaner, entre otros, en 1990.

El 15 de diciembre de 2011 la Agencia Tributaria enviaba a una oficina de la calle Bizcocheros una notificación de ejecución de embargo contra la sociedad Promoción de las Tierras del Jerez y sus Productos SA. Iban a cumplirse los diez años desde que el pabellón de la Expo, que era el único objeto social de esta empresa, cerrara sus puertas y esperara su demolición (que tardaría casi cuatro años en producirse). De este modo, una empresa sin actividad, creada desde el Ayuntamiento de Pedro Pacheco como fórmula para poder colarse en La Cartuja, seguía viva aunque sus promotores hicieran lo posible e imposible por matarla. A día de hoy, esto no ha sucedido. En el registro Tierras del Jerez figura como sociedad en liquidación, pero no liquidada. Posiblemente, así se vaya a quedar, en este limbo registral, por tiempo inmemorial. Lo último que se sabe como empresa activa, es decir, que presenta cuentas, data del año 2003, en referencia al ejercicio de 2002. Entonces, un año después de haber tenido que ir a una ampliación de 7,5 millones de euros, lo que podríamos entender como las 'pérdidas' oficiales de la aventura, es decir, el agujero que supuso para las arcas públicas que el nombre de Jerez estuviera en la Exposición Universal de Sevilla, Tierras del Jerez reconoce un pasivo de 27.742 euros. A partir de ahí todo va languideciendo. Se van sucediendo algunas notificaciones hasta que también las notificaciones dejan de aparecer. Tierras del Jerez es, 25 años después, un zombi empresarial, un muerto viviente.

Sería excesivo endilgar a este 'zombi' el agujero que se horadó en el Ayuntamiento hasta llevarlo a una situación técnica de quiebra, pero sin duda forma parte de la triple corona de la gran deuda de Jerez: circuito, Expo y Juegos Ecuestres, tres proyectos faraónicos para una ciudad de estas dimensiones que parecían asumibles en tiempos boyantes, pero indigeribles cuando la crisis golpeó. Y es que aunque existe esa cifra 'oficial' de lo que Tierras del Jerez costó al erario público como una de las sociedades del Ayuntamiento, a esto habría que añadir innumerables costes, como los que supusieron interminables pleitos en el choque casi personal entre el comisario de la Expo, Jacinto Pellón -ya fallecido- y Pedro Pacheco -a día de hoy aún en prisión por causas que no tienen nada que ver ni con esto ni con la 'triple corona'-. El negocio fue ruinoso porque nada salió como se planteó en un principio. Pedro Pacheco se imaginó un pabellón permanente (hubiera costado más del doble) y con exclusividad en la venta de los vinos de Jerez. Ni una cosa ni otra sucedieron, por lo que nada más finalizar la Expo y viendo los números rojos que se venían encima, demandó a Pellón y a la comisionista Telemundi, que se encargaba de comercializar la Muestra en el mundo. 9 millones pretendía sacar. Si esto hubiera sucedido, lo que era pura ficción porque tras la locura de la Expo los jueces prefirieron mirar a otro lado, Tierras del Jerez sería ya historia y no habría costado nada al Ayuntamiento, pero eso nunca fue así. Pese a ello, hasta el 2004 los Presupuestos se cuadraban con previsiones de ingresos por Tierras del Jerez que, naturalmente, nunca se producían. Los riesgos no se midieron y más allá de los vaporosos beneficios que por colocar una marca -el nombre de Jerez- en el mundo, lo cierto es que esos seis meses de gloria costaron muy caros. Tan caros que todavía el cobrador llama a la puerta, aunque ya cada vez menos.

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