Un jurado popular juzgará desde el 4 de julio el crimen de Raquel Barrera

  • Fiscalía pide 18 años de prisión par el marido de la víctima y la acusación particular reclama 20

La Audiencia Provincial de Cádiz ha señalado para el 4 de julio el inicio del juicio por el crimen de Raquel Barrera, una jerezana de 42 años supuestamente asesinada por su pareja en 2014. El juicio se celebrará con jurado popular, cuyos miembros se elegirán el 11 de marzo.

La Audiencia indica en un auto que el juicio se celebrará del 4 al 14 de julio. Así, entre el día 4 y el 8 se fijan sesiones de mañana para la práctica de pruebas contra el acusado, de 46 años, quien presuntamente asestó varias puñaladas con un cuchillo de cocina a su mujer tras mantener una discusión en el domicilio conyugal la madrugada del 6 de abril de 2014.

Las sesiones del 11 al 14 de julio se reservan para la deliberación del jurado popular, cuya designación tendrá lugar a las 11,00 horas del próximo 11 de marzo en la Audiencia Provincial de Cádiz.

El Ministerio Fiscal pide 18 años de prisión para el marido de la víctima, pena que la acusación particular eleva a los 20 años, siendo esta la "máxima condena" que establece el Código Penal para un delito de asesinato, en el que entienden que incurrió el imputado el día de los hechos.

Se da la circunstancia de que, aunque solicitarán penas idénticas, la acusación particular será ejercida de forma separada por los padres de la víctima y el único hijo en común del matrimonio, de 24 años. Además, la Junta de Andalucía también se persona en este caso como acusación popular.

La defensa, por su parte, ha solicitado que el acusado sea castigado por un delito de homicidio y no de asesinato.

Desde la acusación, en su escrito de calificación, se asegura que el acusado apuñaló a su mujer "sorpresivamente" y "por detrás" en la cocina, cuando ella estaba conectada a una conocida red social.

En el mismo escrito, la acusación precisa que los dos habían salido esa noche con otra pareja a cenar y habían estado con los padres de ella, con los que el acusado mantenía prácticamente una relación "paternofilial", al llevar casados más de 20 años sin que ella hubiera presentado nunca denuncia por malos tratos.

El procesado, que permanece en prisión desde dos días después del suceso, confesó los hechos ante la Policía, a la que él mismo alertó para que acudieran a la casa, pero luego se negó a declarar en Comisaría y en los juzgados.

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