Jerez

"Lo que quiero es que me pongan mi ojo de cristal y seguir con mi vida"

  • Rocío Vázquez, la joven de Los Albarizones herida por un petardo el pasado fin de año, cuenta las primeras horas de regreso a su hogar y cómo afronta los próximos meses después de lo sucedido

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No faltaba nadie. Todos querían estar allí, junto a Rocío, cuando regresara a casa. Sus hermanos, primos, padres, sobrinos, novio, vecinos... Todos quieren apoyarla y acompañarla en estos momentos. Fue ayer, a las dos de la tarde, cuando Rocío Vázquez, la joven de Los Albarizones que perdió un ojo a causa de un petardo el pasado día 31 de diciembre, se vino abajo y no pudo aguantar las lágrimas cuando entró en su casa. "Yo estaba loca por venir. Ha sido bajarme del coche y me he liado a llorar porque tenía unas ganas de estar en casa locas. Ha sido muy fuerte", cuenta Rocío, que confiesa que lo que ahora se le pasa por la cabeza "es recuperarme ya, echar valor ya y criar a mi niño, y por mi gente y mi familia, estar para arriba. Espero tener valor para ello".

Rocío, dentro de lo que cabe, da gracias a Dios "de que no haya sido mi hijo (de siete años) al que se han llevado por delante. Yo salí a buscarlo a la calle porque me daban miedo tantos petardos. Si hubieran sido mi niño, me muero". "Mi hijo, cuando me ha visto, sólo me preguntaba si me faltaban dedos de las manos e incluso las piernas. Se puso muy nervioso. Dice que no le gustan los petardos y que quien lleve alguno, ya no es su amigo".

Sorprende la entereza con la que habla Rocío, que ya conoce perfectamente el alcance de sus heridas. De hecho, ya se ha mirado al espejo, sin el vendaje, y asume lo que le ha pasado. "Ahora lo que quiero es que me pongan mi ojo de cristal y seguir con mi vida. Que las cosas me vengan bien y empezar a trabajar ya", asegura la joven de 24 años. El lunes Rocío regresará al Puerta del Mar para una nueva intervención quirúrgica.

Por lo pronto, la Policía Nacional sigue interrogando a numerosos vecinos para continuar así con la investigación. Pero, "lo que sí está claro -dice la madre de Rocío, Francisca Márquez- es que yo no voy a parar hasta que encontremos a los culpables. Queremos que se haga justicia y que no se vendan más petardos. No hay derecho. Yo no puedo dormir. Nada más que cierro los ojos veo a mi hija. Algunos vecinos me preguntan si les guardo rencor porque estaban allí cuando ocurrió. No puedo guardar rencor a quien no vi en ese momento. Espero que esto sirva para que no se tiren más petardos. Creemos que ha sido gente de aquí".

La madre de Rocío no puede evitar recordar aquella fatídica noche en la que un petardo destrozó la vida de su hija y la de toda su familia. "Estábamos hablando en la puerta cuando de repente vi un humo negro y dije por Dios, hasta aquí van a llegar los petardos. Aquello no era normal de gente y de ruido. Luego vi a mi hija tirada en el suelo, con la manita que se la llevaba a la cara. No vi quién fue, porque si lo llego a ver..., es que me lo como. Yo estaría en la cárcel ahora, pero él no las cuenta. Aquí, no se tira más un petardo. Al que sea, sea quien sea, me lo llevo a comisaría. Mi hija se aferra a que no le han dado a su hijo. De ahí es de donde saca las fuerzas".

El vecino Antonio García fue quien recogió a Rocío del suelo. Cuenta que la escena era dantesca y que no dejó que su madre le viera la cara a la joven. "La familia está sufriendo mucho y el resto de los vecinos, estamos con ellos. Hemos llorado mucho por esta criatura".

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