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La redención está en 2022

  • Los cambios en el plan de ajuste del Ayuntamiento han ido retrasando el cumplimiento de los principales parámetros de sostenibilidad financiera

El delegado de Economía, Santiago Galván, se dirige en un pleno al portavoz adjunto del PP, Antonio Saldaña. El delegado de Economía, Santiago Galván, se dirige en un pleno al portavoz adjunto del PP, Antonio Saldaña.

El delegado de Economía, Santiago Galván, se dirige en un pleno al portavoz adjunto del PP, Antonio Saldaña. / miguel ángel gonzález

La crisis y la obligación de controlar el déficit endémico de las administraciones públicas propició hace más de un lustro que el Ministerio de Hacienda se convirtiera en el azote de alcaldes y presidentes autonómicos. La intervención de la Unión Europea de las finanzas de algunos países, entre ellos España, hizo que ese calificativo se empezara a aplicar también al control que ejerce el ministro Cristóbal Montoro sobre las cuentas de comunidades autónomas y entidades locales. En 2012 se habilitaron las primeras líneas de crédito para tratar de ayudar a las administraciones más deficitarias. Ahora bien, esos rescates (otro término heredado del ámbito europeo) no han sido gratis: no solo eran préstamos que hay que devolver sino que ha obligado a hacer recortes para tratar de cuadrar las cuentas.

En el caso de los ayuntamientos, se les exigió la presentación de un plan de ajuste, un documento que, en síntesis, recoge medidas para incrementar los ingresos y reducir los gastos, que deben contar con el visto bueno del Ministerio. El pasado viernes se conoció que Hacienda ha enviado una carta a 660 ayuntamientos de toda España, entre ellos el de Jerez, apercibiéndoles por los incumplimientos de estos compromisos de ahí que les haya exigido nuevas medidas bajo pena de intervenirles en el caso de que persistan en esa línea.

No se están alcanzando los niveles de ingresos ni de gastos estimados en el plan de ajuste

Según la información publicada por el Ministerio de Hacienda, nunca antes se había hecho un requerimiento sobre este asunto desde que los planes de ajuste están en vigor. Sí es cierto que en estos dos últimos años el Ayuntamiento jerezano ha recibido otras cartas de Madrid. En 2016, por ejemplo, recibió dos apercibimientos informándole que debía cumplir con los procesos de extinción de las empresas y organismos autónomos deficitarios. Y más recientemente, en el pasado mes de diciembre, recibió otro toque de atención por no cumplir con la obligación legal de pagar a 30 días a los proveedores. Ahora ha venido la advertencia sobre el plan de ajuste.

No obstante, y tal y como informaba este periódico en su edición de ayer, el equipo de gobierno ha recibido el aviso con "tranquilidad". Se reconoce que no se están alcanzando los niveles de ahorro comprometidos al no haber puesto en marcha algunas de las medidas para reducir los gastos e incrementar los ingresos. Eso sí, se achaca a que el pleno ha ido tumbado algunas de las medidas propuestas por el ejecutivo. Este fue el caso de la subida del Impuesto de Actividades Económicas (IAE), que tuvo que ir dos veces a sesión plenaria para obtener el visto bueno por lo que no será hasta este ejercicio cuando empiecen a verse sus efectos. Peor suerte corrió la supresión de bonificaciones de otros impuestos como el IBI o la plusvalía, que no lograron la mayoría necesaria. Ahora bien, no se han puesto en marcha otras medidas comprometidas por Hacienda tales como la reducción de los contratos menores o el incremento de las tasas.

El gobierno local se encomienda a su buena sintonía, según aseguran desde el gobierno, con los responsables técnicos de la Secretaría de Estado de Financiación Autonómica y Local, a cuyo frente se encuentra Belén Navarro, para seguir teniendo la confianza necesaria que evite la necesidad de hacer recortes extras y, ni mucho menos, una intervención de facto de la gestión económica municipal por parte del Estado. El delegado de Economía lleva meses insistiendo en que, cada vez que viaja a Madrid, se ha ido "con la verdad por delante, sin ocultar ningún dato, como se hacía antes". No en vano, en este mandato el Ayuntamiento se ha adherido a distintas líneas de ayuda habilitadas por la administración central por lo que ha tenido que modificar hasta en cuatro ocasiones el plan de ajuste.

En todos esos cambios, el equipo económico ha tenido que reconocer implícitamente que, aunque poco a poco se están mejorando algunas magnitudes económicas, no se están alcanzando los niveles de ahorro comprometidos. El motivo es simple pues no se cumplen con los niveles de ingresos y de gastos previstos, una realidad que ha propiciado que se haya tenido que ir posponiendo el cumplimiento de los parámetros de sostenibilidad financiera para que algún día se pueda presumir de que el Ayuntamiento de Jerez ha logrado revertir su situación y pase a ser una administración saneada, una quimera a día de hoy.

Un ejemplo, en 2015 el Ayuntamiento se comprometió a tener un remanente de tesorería positivo en este año 2018; en cambio en el plan de ajuste que elaboró a mediados del año pasado ya fijó este objetivo para 2022. De hecho, para ese ejercicio es cuando el Ayuntamiento prevé cumplir con otras magnitudes como pagar en plazo a sus proveedores (fijado en 30 días) o no tener pagos pendientes de ejercicios precedentes. Asimismo, no se estima que se empiece a rebajar deuda con los bancos hasta el año próximo, donde se estima que se alcanzará los 678 millones de euros. Esto se debe a que el ejecutivo seguirá pidiendo créditos para atender sus gastos financieros (préstamos para préstamos, en definitiva) ante la incapacidad de obtener los ingresos necesarios que permitan afrontar el pago de amortizaciones e intereses sin tener que hacer un recorte de proporciones bíblicas al ya de por si constreñido presupuesto municipal.

No obstante, este retraso en el cumplimiento de estos objetivos ha sido una constante desde que empezó a aplicarse el plan de ajuste originario aprobado en 2012 por el anterior ejecutivo del PP. De hecho si en un inicio la redención de las cuentas municipales se proyectaron para 2018, ya el horizonte se sitúa en 2022. Mientras, la liquidación completa de la deuda con las entidades bancarias ya está por 2036.

Uno de los argumentos que se esgrime continuamente ante Hacienda y la opinión pública por el ejecutivo es el de la 'herencia recibida', una idea que centra su discurso desde su llegada a la planta noble de la calle Consistorio. Galván recuerda cada vez que tiene oportunidad que el PP dejó la Alcaldía con un plan de ajuste incumplido "al 101%" mientras que la gestión del actual ejecutivo ha logrado rebajarlo al entorno del "50-60%". Además, cada vez que el Ministerio de Hacienda pública que la deuda y los retrasos en el pago a los proveedores aumentan, lejos de mejorar tal y como marca el plan de ajuste, alega que esto se debe a que se siguen sacando del cajón facturas que no estaban reconocidas por el equipo de gobierno anterior.

Salvo cambios o imprevistos, no será hasta febrero cuando el gobierno local vuelva a verse con los responsables de Hacienda. La cita en Madrid será para presentar el presupuesto municipal de este año, que se sigue negociando con Ganemos e Izquierda Unida para que pueda ser aprobado en el pleno previsto para el próximo día 25. La previsión, claro está, debe contener las partidas necesarias para intentar alcanzar los parámetros establecidos en el plan de ajuste porque el objetivo a corto plazo pasa por convencer a Hacienda de que no es necesario adoptar nuevas medidas sino continuar con la senda ya trazada. Pero no hay que olvidar lo que pasó con el presupuesto del pasado año, que estuvo un mes paralizado porque Hacienda alertó del riesgo de que se incumplieran las previsiones de algunos ingresos. Finalmente, los informes de los técnicos municipales contribuyeron sobremanera a rebajar las consecuencias de la enmienda a la totalidad que la administración central había realizado inicialmente a la previsión contable, aunque tuvo que dejar en stand by parte de los ingresos presupuestados por algunos tributos.

En el próximo encuentro, claro está, estará sobre la mesa el apercibimiento recibido esta semana. Jerez no es el único que tiene la carta pero sigue siendo uno de los paradigmas de entidades locales en quiebra, aunque haya otros municipios que también se merezcan esta misma fama (Parla o Jaén suelen superar al de Jerez en buena parte de las estadísticas). Por ahora, la redención está fijada para 2022; la evolución y los ingresos y los gastos dirán.

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