El sector agroalimentario no tira de la economía de Jerez

  • Las bodegas siguen siendo el principal referente, a la espera del futuro PTA

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El sector agroalimentario de Jerez está sacudido por una serie de factores desde antes incluso de que empezara la crisis. Además, proyectos en los que se lleva años trabajando, como el Parque Tecnológico (PTA), no terminan de arrancar, pese a tener vendido el 90% del suelo. La modernización de los regadíos del Guadalcacín, que deberían nutrir de materia prima a las plantas transformadoras y envasadoras de alimentos de la campiña, brilla por su ausencia, entre otras causas, porque los propios regadíos no se han rematado. El Gobierno central ha invertido unos 30 millones sin que Jerez se haya convertido, ni por asomo, en Almería.

Las bodegas -y toda su industria auxiliar, como el vidrio, el cartonaje y los tapones- y el sector azucarero, llevan varios años atravesando problemas. Las bodegas hace mucho que dejaron de ser el motor de la economía de Jerez frente al sector servicios, con continuos descensos en las ventas desde hace más de veinte años e importantes recortes de plantilla (en Jerez, Sanlúcar y El Puerto se han perdido más de 7.000 puestos de trabajo directamente relacionados con las bodegas). El brandy, con 68 millones de botellas comercializadas en 2007, apuesta firmemente por los mercados exteriores ante la atonía del mercado español, mientras que el jerez apuesta, de momento sin éxito, por la gastronomía, desmarcándose del aperitivo. No obstante, el vino sigue en unos respetables 56,5 millones de litros (2007), aunque con el problema de que más de la mitad va a 'línea blanca' de grandes cadenas de distribución, lo que deja márgenes económicos muy estrechos. Con este panorama son varios cientos los viticultores que se han planteado acogerse a las ayudas de la nueva OCM por arrancar las viñas.

El sector azucarero, por su parte, está 'machacado' por la nueva OCM, que ha tenido ya consecuencias directas, como son el cierre de la azucarera de Guadalcacín y el 'desenganche' de aproximadamente el 40% de los agricultores que entregaban remolacha en los alrededores de Jerez. Sólo una comparativa: hace escasamente cinco años había tres azucareras.

El turismo es una de las grandes esperanzas de Jerez, tanto por su monumentalidad como por la vocación de segunda línea de playa con la que trabaja. También dentro del sector terciario, el comercio es fundamental para Jerez, que se beneficia de su situación estratégica y de la mejora de las comunicaciones. Sin embargo, el proyecto estrella de Ikea va a tardar al menos un año más de lo previsto en ver la luz, ya que no abrirá antes de 2010, probablemente cuando se atisben las luces de salida de la crisis.

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