La sostenible González Byass

  • La compañía, recientemente premiada por el CSIC por su innovación tecnológica, trabaja en reducir hasta un 20% su consumo de energía y emisiones contaminantes

González Byass trabaja en la reducción anual entre un 15 y un 20 por ciento del consumo de energía y emisiones contaminantes. El consumo de electricidad, agua, fuel, el ruido... incluso que los tractores tengan catalizadores, todos estos aspectos forman parte de un programa de desarrollo sostenible que se está aplicando en todo el grupo, por lo que afecta a los centros de producción de Jerez, Rioja (Beronia), Vilarnau (Penedés) y Otero (Toledo). Este plan es la continuidad de una tradición innovadora -y aplicada a los nuevos tiempos con la apuesta por el medio ambiente- que tiene más de medio siglo de tradición.

Precisamente esa tradición en innovación tecnológica fue reconocida hace unos días por el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) con la concesión del premio Martín Moreno a toda la trayectoria.

El director técnico de González Byass, Javier Sanz, ha señalado que el premio recibido se basa en la larga trayectoria de innovación tecnológica de la compañía y no en el reconocimiento a la introducción de un determinado hito tecnológico.

Sanz recordó que fue en 1955 cuando González Byass creó su propio Centro de Investigación Enológico (CIE), por impulso de Mauricio González-Gordon Díez, que es quien contacta con el primer responsable que tuvo este centro, Justo Casas Lucas, que por entonces ya estaba en el CSIC, y lo trae a la compañía en un puesto por el que posteriormente pasaría también Jesús Arnedo. Este centro de investigación enológica fue, según Sanz, el primer centro de estas características que tuvo una empresa privada en toda España.

A lo largo de todos estos años, como eje de funcionamiento de este centro, González Byass ha sido pionera en el establecimiento de convenios de colaboración con varias universidades, con las que ha compartido equipos y materiales en distintos proyectos de los que se han beneficiado tanto la compañía como el mundo universitario.

Durante este tiempo, el centro ha ido evolucionando en función de las nuevas demandas de la sociedad y del mercado, algo que se puede ver en la propia evolución del nombre que ha ido teniendo el centro a lo largo de estos cincuenta años largos. Así, en 1983 pasó a llamarse Centro de Investigación, Desarrollo y Calidad y, en 2003, recibe el nombre que tiene actualmente, Cidima, que se corresponde con Calidad, Investigación, Desarrollo, Innovación y Medio Ambiente. Es decir, calidad, I+D+I y, medio ambiente han ido ganando protagonismo en consonancia con la demanda interna de una compañía que quiere estar acorde con los tiempos actuales.

"Se trata de un premio a la trayectoria, no a la temporalidad. Lo avala tanto el tiempo como la consistencia de los proyectos presentes y futuros de la empresa", dijo Sanz que, en línea con lo señalado anteriormente quiso diferenciar el trabajo de investigación que viene desarrollando González Byass desde hace más de cincuenta años con el mundo universitario de los proyectos a corto plazo de otras empresas por cuestiones que el relaciona más con el marketing, con favorecer la imagen de la empresa en cuestión, que con la auténtica investigación e innovación.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios