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El trabajo no entiende de temperaturas

  • Cuatro personas que trabajan a más de 40 grados explican las medidas que toman para combatir el calor sofocante que hace en esta época del año

Un obrero, un barrendero, una dependienta de un asador de pollos y una planchadora de tintorería son sólo un ejemplo de todas esas personas en cuyas profesiones tienen que soportar elevadas temperaturas diariamente.

En sus lugares de trabajo, el aire acondicionado es sustituido por agua, la sombra por un gorro o un sombrero y la máquina de bebidas por una pequeña nevera portátil. Y todo ello para poder sobrellevar, de la mejor manera posible, la jornada laboral. Pero, a pesar de esto, todos se aplican ese refrán que dice 'cada maestrillo tiene su librillo' y buscan sus propias alternativas a los 40 grados a la sombra que llegan a soportar en los días más calurosos. Algunas de ellas son coger por la sombra, congelar la botella de agua o no hacer comidas excesivamente pesadas y copiosas.

De igual manera, Rafael Ruiz, del departamento de Prevención de Riesgos Laborales de la empresa Coinse S.A, aconseja "que se alivien los trabajos que requieran gran carga física y que, de tener que hacerlos, se tengan líquidos siempre a mano. Preferiblemente agua, que es la que realmente quita la sed". Además, Ruiz resalta la importancia de usar la vestimenta adecuada. "No se le presta mucha atención pero, sobre todo para la gente que trabaja en exteriores, es aconsejable que usen ropa ligera pero que a la vez proteja. Al igual que incorporar sombreros".

También propone este experto que para los trabajos al aire libre se use crema solar. La mayoría de las personas que trabajan en el exterior son hombres y no prestan mucha atención a este factor. Quizás fuera ese el comienzo de la expresión 'moreno albañil'.

El trabajo no entiende de estaciones y por eso en verano, y con las temperaturas que se llegan a alcanzar en las horas centrales del día, puede resultar poco saludable e incluso peligroso. Practicar las medidas adecuadas y tomar nota de los consejos de estos cuatro trabajadores, puede servir a todo aquel que se encuentre en una situación laboral parecida para no derretirse en el intento.

Rafael Perea tiene 53 años y lleva ocho meses empleado en Urbaser, la empresa de limpieza y recogida de basuras de la ciudad. Su jornada laboral comprende las horas de más calor del día, pues trabaja de 13.00 a 20.00 y asegura que "cuando más calor paso es después de comer, en las horas centrales del día, porque no hay ninguna sombra". Al ser un trabajo dinámico, conservar el agua fría se hace más complicado pero Rafael tiene su truco. "Algunas botellas me las traigo frías de casa y las llevo en el carrito. Cuando se calientan o se me acaban las voy comprando cuando paso por alguna tienda". Cuando Rafael barre cerca de una fuente ganas no le faltan para meterse pero tiene que continuar con su trabajo que, en esta época, se hace más pesado.

Otra medida que este barrendero toma para combatir el calor se la da la propia empresa. La gorra se convierte para Rafael en su mejor aliada contra los 40 grados que llega a soportar. "No me quito la gorra en todo el día porque me protege del calor a la vez que me aporta la sombra que en otros sitios es imposible encontrar". También agradece que su uniforme sea de mangas cortas, lo que le permite trabajar de manera cómoda y no excesivamente calurosa.

La zona en la que limpia Rafael va desde la calle Lealas hasta el centro de la ciudad. "En esta parte es más difícil encontrar una sombra pero siempre que la hay intento coger por ella en vez de por el centro de la calle". Al tener que trabajar durante el mediodía, este empleado de Urbaser también tiene que buscar sus propios recursos para comer, por eso comenta que "ahora no apetece nada caliente. Yo me traigo dos bocadillos, uno para el almuerzo y otro para la tarde".

Rafael hace de su carrito un buen compañero de fatigas, convirtiéndolo a ratos en nevera y apoyándose en él cuando el calor aprieta. Y es que para este barrendero es importante seguir los consejos de prevención que se dan en verano.

Juan Delgado Vidal tiene 61 años de los cuales 40 los ha dedicado a la construcción, actualmente, de obras públicas. Se siente un privilegiado por tener que trabajar sólo por la mañana, pues por su experiencia, asegura que las peores horas son las comprendidas entre las tres y las seis de la tarde. Aún así de su horario, que es de 07.30 a 14.30, destaca las horas más cercanas al mediodía como las peores de su jornada. "Cuando ya se va acercando la tarde, se nota más el calor unido al cansancio de toda la mañana".

La obra en la que está trabajando actualmente, situada en la calle Taxdirt, está prevista que acabe en agosto por lo que aún tendrá que pasar los días de temperaturas más altas trabajando bajo el sofocante sol. Para combatir el calor, Juan tiene dos compañeros incondicionales: el agua y el casco. "El agua es lo único que me refresca por dentro y me quita la sed y el casco me da la sombra que aquí es imposible encontrar y me protege del sol. No me pueden faltar ninguno de los dos". De igual manera, Juan explica su mecanismo para tener el agua siempre fresca que no es otro que traerse una neverita portátil y mantenerla a la sombra durante todo el tiempo que dura su jornada laboral. "Unos días hace menos calor y otros más pero el agua es esencial cuando se trabaja en verano bajo este sol y con un calor que alcanza unas temperaturas tan altas como ocurre hoy. Para mantenerla fría no hay otro remedio que traerse una nevera de playa y hasta que aguante". Juan piensa en posibles soluciones para aliviar el calor que pasan en la obra y no las encuentra. "Ni toldos, ni techos, ni nada. Es un trabajo de sol a sol y hay que sobrellevarlo de la mejor manera posible". En todos los años que Juan lleva trabajando en este sector jamás ha visto graves problemas de salud pues asegura que "siempre intento que mis obreros tomen las medidas adecuadas para esta época del año". Pero igual de importante que la bebida es la comida. Por eso este obrero no perdona el desayuno a las diez de la mañana. "Un bocadillo en mi descanso para el desayuno es lo único que como en toda la jornada hasta que vuelvo a mi casa y me pongo fresquito".

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