Ya va quedando menos

Llegan el frío, los temblores y los miedos ante lo desconocido en forma de primeros exámenes, la esperanza de buenos resultados para los regalos y descanso navideños y las ganas de esperados reencuentros o el rechazo a soporíferos y obligados acontecimientos sociales.

Es una buena época para reflexionar:se acaba una evaluación, un año natural y un periodo de adaptación a nuevos lugares, a nuevos niveles, nuevas compañías, nuevos entornos, nuevos textos, nuevas formas de entender las cosas que nos rodean desde el aspecto científico, artístico y emocional.

Nos vamos de alguna manera, nos retiramos a los "cuarteles de invierno" que dirían hace tiempo, nos transformamos, festejamos que se marcha lo viejo y llega lo nuevo, desde perspectivas religiosas o desde posicionamientos de relación social.

Pero tenemos que pararnos a pensar qué estamos consiguiendo con tanto consumismo, con tanta velocidad, con tantas comunicaciones sin respuesta, con tantos mensajes sin contenido, con tanta miseria contenida.

Es el momento de planificar el futuro y no solamente por el propósito de apuntarnos al gimnasio, es el momento de alzar las copas para brindar por proyectos comunes o aventuras personales analizando que tenemos a nuesto alrededor un mundo por descubrir, del que aprender y ante el que responder.

Las fiestas son saludables pues espantan lo malo, pero no podemos quedarnos solamente en los disfraces. Hasta el año que viene.

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