La valoraciones de PISA

RESPECTO a PISA ya habrán oído y leído mucho. Yo no, sólo lo suficiente para darme cuenta de que los datos se pueden interpretar como se quiera y que eso sólo deberían hacerlo los expertos. Quiero decir que desde luego los usuarios tenemos derecho a saber cómo funciona el sistema educativo, y las administraciones tienen el deber de informar de ello. Pero PISA nos habla de quienes han querido hacer las pruebas y no de todos, por lo que el ranking está claramente sesgado. No olvidemos en ningún momento que son 37 los países participantes de "no sé cuántos" que ya hay (recuerdo que nada más eran 105 cuando me los aprendía de memoria). Además hay toda una suerte de Matemáticas y Estadísticas (así con mayúsculas) fuera del alcance de la población general, que no permite lecturas objetivas sobre los hechos.

Por eso sorprenden, a la vista de las listas, que en Andalucía se dé uno de los mayores niveles de equidad, o lo que es lo mismo una educación más solidaria, y que si se aplican los factores de contexto socioculturales y económicos, los resultados de la pública están por encima de los de la privada.

Es más, si el informe está hecho sobre alumnado de 15 años y se observa la alta relación entre sus resultados y el nivel académico de los padres (que habrán de tener sobre unos 35 a 40 años) estamos hablando de unas familias que se formaron con la Ley General de Educación del 70 (o que abandonaron estudios porque no eran obligatorios), luego tendría razón la Consejera en decir que es cuestión de más generaciones. Pero si volvemos a que tienen 15 años, diremos que son los hijos de la LOGSE. Y también podríamos decir que son los más afectados por el "periodo de incertidumbre y zozobra educativa" de la LOCE, no aplicada pero empujando y asfixiando a la LOGSE. También es el momento del olvido o los errores intencionados: "ahora los niños aprenden más tarde a leer y carecen de vocabulario", son palabras de alguien que se equivoca o miente.

Pero sobre todo, hay momentos en los que además de saber quién tiene la culpa de algo, del nivel educativo de nuestro alumnado en este caso, es casi más importante saber qué se va a hacer para solucionar la situación. Esa terrible pero clara comparación entre evaluación del nivel académico y peso del cerdo: en vez de pesarlo tanto, lo mejor es alimentarlo para que engorde.

Yo les emplazo, para la vuelta de las vacaciones, con un conjunto de propuestas que "alimenten" y de la evaluación ya hablaremos. Ahora les dejo con unos maravillosos libros para regalar en estas fechas. Felicidades.

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