Jerez

Los vecinos de Guadalcacín rechazan tener un botellódromo en la pedanía

  • Los afectados creen que el de Jerez es suficiente y afirman que es innecesario gastar dinero "para que venga a beber gente de Puerto Real, Rota, Cádiz o Sevilla" · Mantienen la protesta para el sábado

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Cuatro días después de que los vecinos de Guadalcacín saliesen a la calle a protestar por las molestias del botellón, la situación parece haber empeorado. Los afectados se muestran molestos por las declaraciones realizadas desde el Ayuntamiento de Jerez, porque consideran que son sólo "mentiras". En primer lugar, "la delegada de Seguridad y Medio Rural dice que se va a hacer un botellódromo en Guadalcacín y eso es mentira. No nos conoce a los vecinos, ni sabe los problemas que tenemos aquí", explica Manuela Arcos, vecina afectada. Del mismo modo, asegura que este asunto ya se ha tratado en anteriores ocasiones "con la alcaldesa de Guadalcacín y lo hemos descartado en todo momento". De hecho, los afectados opinan que la cercanía de este núcleo a Jerez hace innecesaria la construcción de un botellódromo en la pedanía. "Sería mucho dinero que no tenemos necesidad de gastar, más aún cuando la gente que viene a beber aquí es de El Puerto, Puerto Real Sevilla, Cádiz... para eso que beban en las calles de sus ciudades y no aquí".

Por otra parte, los vecinos creen que "si es cierto que se pusieron multas el fin de semana, fue algo anecdótico en comparación con el número de personas que estaban bebiendo en la vía pública". Por eso lamentan que las Fuerzas de Seguridad "viniesen sólo a controlarnos a nosotros y que sacaran rápidamente las porras cuando estábamos en el paso de cebra porque decían que estábamos obstruyendo el tráfico". Así las cosas, los afectados muestran su intención de continuar adelante con las protestas porque las declaraciones de la delegada María del Carmen Martínez "sólo han empeorado las cosas y ha enfadado más a los vecinos".

No obstante, Manuela Arcos reconoce que continuarán adelante con la manifestación prevista para la madrugada del domingo, aunque "cumpliendo en todo momento la Ley. Lo que ocurre es que todos los fines de semana tenemos que estar despiertos hasta las siete de la mañana, así que preferimos salir a la calle y patrullar nosotros mismos para llamar a la Policía y a la Guardia Civil cada vez que veamos algo". Los afectados, además, muestran su preocupación porque los mayores de la zona "no entienden que ocurra esto y cualquier día va a pasar algo porque los insultan". Respecto al Ayuntamiento de la pedanía, del que criticaron que intentase 'controlar' la primera manifestación el pasado fin de semana, los afectados aseguran que "no hemos tenido noticias nuevas, sólo sabemos que han llamado a uno de los vecinos para pedirle que no salgamos a patrullar este fin de semana".

Se da la circunstancia de que el botellódromo no sólo ha afectado a su descanso los fines de semana, sino que repercute también en otros aspectos de sus vidas. Manuela Arcos, por ejemplo, cuenta que "tengo un patio muy pequeño en el que no cabe el coche y he tenido que alquilar un garaje porque lo dejaba en la calle y me lo destrozaban". Al mismo tiempo, señala que "en la parte trasera de mi vivienda tengo una escuela infantil con un patio y todos los fines de semana tengo que revisarlo porque encuentro botellas rotas, preservativos y todo tipo de cosas peligrosas para los niños".

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