Los vecinos piden que las medidas del 'botellodrómo' sean permanentes

  • Aplauden las restricciones de tráfico en la zona de Jerez Norte con las que se les ahorran molestias de ruidos y actos de vandalismo · Este fin de semana no se han registrado incidentes de relevancia

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Las restricciones de tráfico y el incremento de seguridad en el 'botellódromo' han empezado a dar sus frutos. Tras una noche de viernes tranquila, la de ayer fue la prueba de fuego para los vecinos de la zona de Chapín y Jerez Norte que padecen los efectos de la 'movida' cada fin de semana. Esta vez parece que han cambiado las tornas y que se ha mejorado con la restricción de tráfico de únicamente dos calles que dan al interior del núcleo de bloques de Jerez Norte. "Se ha ganado en en seguridad y en calidad, ahora lo que cabe esperar es que esas medidas se conviertan en algo regular y permanente mientras que el 'botellódromo' esté ahí", comentaba Ángel Magro, presidente de la asociación de vecinos de Chapín.

La noche del sábado suele concentrar más afluencia de público en la zona que la del viernes, aunque hay que tener en cuenta que este fin de semana ha sido un tanto atípico porque buena parte de la juventud jerezana se ha marchado a otras localidades de la provincia cercanas para disfrutar de la fiesta del Carnaval. Aún así, no se registraron incidentes de gravedad en la noche del pasado sábado al domingo, según señalaron fuentes policiales. Las restricciones de tráfico no provocaron molestias algunas, ya que se podía circular sin problema alguno por las vías principales para llegar a la zona del 'botellódromo', tanto por la avenida de San Marino, como la de Miguel de Unamuno o la propia avenida de Los Chiribitos que bordea las instalaciones deportivas de Chapín. Además únicamente fueron por unas horas, aproximadamente desde las once de la noche hasta bien entrada la madrugada.

Precisamente el presidente del colectivo de vecinos de esa zona residencial dice que la situación ha cambiado con estas nuevas medidas por las que ha optado el Ayuntamiento. La restricción del acceso a la calle Doctor Rafael Ruiz-Mateos, donde se agrupan varios bloques, ha hecho que se gane en descanso y no se produzcan episodios de vandalismo que provocaban quebraderos de cabeza a los vecinos que en más de una ocasión han sufrido rotura de espejos retrovisores incluso de lunas, así como arañazos en la pintura de los vehículos. "El otro día, dos chicos que iban bastante bebidos empezaron a rayar unos coches y uno lo dejaron que era una pena. Los vecinos estaban muy preocupados por ellos porque iban bastante bebidos y se desmayaron", ponía como ejemplo Ángel Magro.

La presencia policial tanto el recinto acotado para beber alcohol como en las inmediaciones es aplaudida por los vecinos, que este fin de semana pudieron comprobar como en cierta manera la presencia de agentes del 092 - un total de ocho- coartaba a los jóvenes "que buscaban la zona de aparcamiento" para ir a su aire. No obstante, pese a que no quieren el 'botellódromo' junto a sus casas, consideran que hay zonas que se deben acondicionar para que los jóvenes estén a cubierto si llueve o no se levante polvo en el solar mientras que se decide por parte del Gobierno municipal un nuevo emplazamiento para el ocio de los jóvenes dentro del casco urbano.

La delegación de Participación Ciudadana es la que se está encargando de coordinar las nuevas medidas adoptadas en cuanto al 'botellódromo'. Su responsable, Míriam Alconchel, se abstuvo ayer de hacer declaraciones hasta tener datos del primer fin de semana con las medidas en vigor.

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