Jerez, tiempos pasadosHistorias, curiosidades, recuerdos y anécdotas

Una vedette y bailarina jerezana llamada Isabelita Ruiz

  • Con la compañía de revistas del empresario teatral Eulogio Velasco, esta bellísima mujer se codeó con las más grandes vedettes de los años veinte, como Caballé y De JarqueIsabelita Ruiz, Tina de Jarque y María Caballé, llamadas las tres gracias de 1928.Isabelita Ruiz, la gran vedette y bailarina jerezana, a sus 26 años de edad y en plena gloria artística.

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LA conocí allá por los años sesenta, apenas llegó de América a Jerez, después de muchos años ausente de su tierra. Yo era por entonces secretario del recién creado Conservatorio Municipal de Música y Arte Flamenco y, por indicación del alcalde, el para mí inolvidable don Tomás García Figueras, y de acuerdo con el director de dicho centro, el querido y siempre recordado don Joaquín Villatoro, designamos a Isabelita Ruiz como primera profesora de danzas del incipiente conservatorio.

Isabelita Ruiz era una mujer encantadora y sumamente simpática que había trabajado durante muchos años de bailarina y de vedette de revistas, recorriendo el mundo con su arte y actuando en varias películas, algunas todavía de cine mudo, y en las primeras sonoras, interpretando en estas papeles de protagonista junto a cantantes tan famosos como el francés Maurice Chevalier y el argentino Carlos Gardel, de los que se llegó a decir que habían tenido un romance con ella.

Recuerdo que, por aquél tiempo, le hice un extenso reportaje en el semanario madrileño "Dígame" y alguna entrevista en algún que otro periódico. Isabelita me contó su vida varias veces, pero nunca quiso que hiciera un libro con sus memorias, pese a mi tenaz insistencia; sencillamente porque era reacia a hablar de los muchos amores y amoríos que, durante sus años jóvenes, jalonaron su vida de artista del llamado género frívolo.

En los últimos años de sus enseñanzas en el Conservatorio, recuerdo que lo pasó bastante mal, porque no se qué concejal delegado de cultura de la época la había tomado con ella, hasta lograr despedirla, dejándola en la calle, cargada de años y sin más ingresos, ni pensión de ninguna clase.

Entonces se vio obligada a alquilar un local en la Tornería, donde vivía el médico Badanelli, frente al bar de la "Viña T", y allí abrió una academia de baile, que mantuvo como pudo, hasta que tuvo que cerrarla por falta de recursos; dedicándose a dar clases en algunos colegios creo que de monjas. Vivía por aquellos años en un pisito que se compró o alquiló en la barriada La Coronación, por donde yo solía encontrarmela y hablar con ella, contándome siempre sus penas.

Pasaron los años y, un buen día, dejé de verla, no sabiendo absolutamente nada de su vida; hasta que alguien me dijo que estaba acogida en las hermanitas de la Cruz, detrás del cine Astoria. Enseguida fui a verla, a interesarme por ella, por su salud, siendo ya casi nonagenaria. Y, para endulzar un poco las amarguras de sus últimos días, un grupo de señoras amigas, y miembros de la Cátedra de Flamencología, Academia de San Dionisio y Cine Club Popular, al que se sumó el Ayuntamiento, le organizamos en 1995 un sencillo y emotivo homenaje en el mismo centro de acogida, donde estaba asilada. Le entregamos una placa de reconocimiento a su labor profesional y un gran ramo de flores. Pero, Isabelita Ruiz, la mujer que yo había conocido, casi treinta años antes, que siempre fue un cascabel de alegre y simpática, ya no era la misma. Estaba como ida, muy arrugada y envejecida, ella que tuvo uno de los cuerpos más espléndidos del mundo de la revista y que paseó, durante muchos años, su hermosa figura por todos los teatros de Europa y de América.

UNA VEDETTE BELLISIMA

En sus tiempos de vedette, Isabelita fue una mujer bellísima y con la compañía de revistas del empresario teatral Eulogio Velasco, se codeó con las más grandes vedettes de los años veinte, que no eran otras que Emilia Caballé y Tina de Jarque, con unos cuerpos serranos que quitaban el hipo; por lo que les tres divas fueron llamadas por la crítica de entonces 'Las tres gracias de 1928'.

Eran sus tiempos de triunfo más esplendoroso. Ese mismo año, cuando se inauguró el Teatro Villamarta, Isabelita Ruiz bailó en la función inaugural, formando parte de la Compañía de Eugenia Zúffoli, ante uno de sus máximos admiradores, su paisano el general Primo de Rivera, que presidió la apertura de nuestro primer coliseo, desde uno de los primitivos palcos. Un año después, actuaría en solitario, dando un recital de danzas, en el mismo teatro.

Su nombre completo era el de Isabel Ruiz Campaña, había nacido en 1902, en la plaza del Arenal y falleció, a los 94 años de edad, en 1996, en la residencia de las Hermanitas de la Cruz. Por iniciativa del Cine Club jerezano el Ayuntamiento rotuló una calle con su nombre.

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