Cómo vivieron las cofradías de Jerez la II República

  • José Antonio Domínguez dio una conferencia en Bertemati

La Casa de la Iglesia, en el Palacio de Bertemati, acogió ayer la última de las jornadas del ciclo 'Segunda República y la religiosidad popular' que ha sido organizado por el Consejo Local de Hermandades y cofradías durante estos días. El conferenciante que cerró esta cita era el historiador jerezano y cofrade de la Hermandad de la Sagrada Cena, José Antonio Domínguez Mateos, quien hizo un análisis sobre la situación de las hermandades jerezanas en ese periodo de la historia de España. Por su parte, el obiso Juan del Río fue el encargado despedir el ciclo.

La conferencia ha abordado la historia de nuestras hermandades y cofradías en el periodo histórico de la Segunda República (1931-1936), tomando como hilo conductor el desarrollo de las Semanas Santas celebradas bajo el signo de ese régimen político. Lo primero que hizo el conferenciante fue un recorrido por el marco histórico en el que se desenvolvieron las hermandades durante todo aquel periodo, incluyendo la descripción de la Semana de Pasión de aquel momento, analizando cómo de los gustos del momento, la morfología de los pasos o los modos de carga, entre otros.

Desde esa plataforma, la exposición de Domínguez pasó a continuación a desglosar los hechos de modo anual y detallando los hechos más relevantes de cada Semana Santa como exponentes de la vida de nuestras hermandades y cofradías en aquellos años convulsos. No faltó, por supuesto, la aclaración al respecto de las circunstancias en las que las cofradías generalizaban su negativa a salir a la calle en la consideración de que se sentían parte de aquella Iglesia perseguida. La Estrella de Triana o el Cristo en Jerez fueron casos de cofradías que sí salieron aunque en circunstancias bien distintas.

A la hora de buscar parangones con el momento actual, el ponente recordó que en aquella época eran frecuentes los mezcenazgos que propiciaron el crecimiento patrimonial de las cofradías. Actualmente han sabido, a falta de aquellos renombrados colaboradores, de la implicación del poder público. "Ambas fórmulas, en cualquier caso, han desmusculado el tejido social de las hermandades, haciéndonos depender de esos terceros poderes económicos, así como hipertrofiarnos con un crecimiento que luego no podemos mantener", dijo el conferenciante en referencia, entre otros aspectos, a los cortejos nazarenos.

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