¿Acapara todo el poder Xi Jinping o tiene rivales?

  • El líder chino revela en un libro un complot de la oposición y otras voces lo critican por asumir más control

Por primera vez en sus tres años de mandato, el jefe de Estado de China, Xi Jinping, admitió públicamente tener rivales que conspiraron en su contra. En un libro de reciente publicación, el presidente acusa a sus opositores de urdir un complot para "destruir y dividir el partido", un modo de expresar un intento de golpe de Estado. ¿Pero cuál es la verdadera situación? ¿Existen realmente rivales tan poderosos pese al acaparamiento de poder que ha logrado Xi?

Los analistas políticos sostienen que la pugna por el poder aún no ha terminado. Al finalizar las celebraciones por el Año Nuevo chino comienzan los preparativos para la próxima Asamblea Popular de China, que será inaugurada el 5 de marzo en Pekín. Allí, el presidente presentará, por un lado, las pautas que definen sus políticas reformistas y, por otro, las líneas para solucionar los problemas de la segunda mayor economía del mundo, cuyo crecimiento sufre una fuerte desaceleración. La economía es, precisamente, el talón de Aquiles de Xi Jinping, quien, por otra parte, es comparado con Mao Zedong por su capacidad de acaparar poder.

El libro de reciente publicación contiene discursos que no fueron pronunciados por el mandatario y jefe del Partido Comunista chino. En esas líneas se puede entrever la resistencia que había en contra de él al comienzo. De hecho, al celebrarse el quinto encuentro de la comisión disciplinaria del partido el pasado 13 de enero, Xi Jinping denunció que existían "actividades conspirativas" y "graves violaciones de la disciplina partidaria".

El presidente se limitó a mencionar a unas pocas personas por su nombre: el ex director de seguridad Zhou Yongkang, condenado poco después a cadena perpetua; a la estrella política Bo Xilai, que cayó en desgracia; y al vicedirector militar Xi Caihou, que luego murió. También hizo mención al encarcelado Ling Jihua, jefe del Estado Mayor del presidente anterior, cuyo hermano, según medios estadounidenses, corrió a refugiarse en brazos del servicio secreto del país norteamericano y tiene previsto revelar información confidencial. Su abogado, sin embargo, lo niega.

Xi Jinping acusó a ese ilustre círculo de llevar adelante "negocios políticamente dudosos" y de ser "desconsiderados e insolentes". Tal vez la publicación del libro sea una señal de que el partido quiere dar por concluido el asunto. Sin embargo, el presidente sigue quejándose por lo que considera una oposición de "grupos de interés poderosos" que se oponen a sus políticas.

La nueva campaña anticorrupción le ha valido muchos enemigos a Xi. Para consolidar su poder, ha rebajado las facultades del Consejo Estatal, de las Comisiones de Reforma y Desarrollo y del Comité Central. La importante restructuración de las Fuerzas Armadas implicará la salida de oficiales de alto rango, y a eso se suma que el presidente ha asumido la responsabilidad de los asuntos económicos y financieros, que solían pertenecer a la órbita del primer ministro.

La reforma o reorganización del Gobierno ha desdibujado los límites de las responsabilidades, y en los círculos diplomáticos todos aseguran que hay "un gran lío". "Xi Jinping tiene más poder en sus manos que el que puede asumir", apunta el comentarista Zhang Lifan. "Está en una situación peligrosa", asegura el historiador, que opina que la campaña anticorrupción lo ha situado en pie de guerra con el sistema burocrático. "La gente está cansada. Los funcionarios aceptaron los cargos por el dinero y por el poder, pero ahora ya no les queda nada de todo eso", explica Lifan las enemistades internas.

A eso se suma la mala coyuntura. Las reformas, que serían necesarias, asegura, están siendo frenadas a propósito porque reina el descontento hacia el presidente. "La gente le está dificultando llevar a la práctica sus decisiones y espera que cometa un gran error", opina el experto, al tiempo que advierte: "Xi Jinping no puede sentirse seguro".

El profesor Willy Lam, de la Universidad China de Hong HKng, describe la situación como una "parajoda de poder perfecta". "Cuanto más poder tiene un dictador, mayor es la incertidumbre que siente, por eso recurre a medidas cada vez más inusuales y excesivas con el objetivo de asegurarse el acatamiento de sus amigos y de sus enemigos", asegura. Los líderes provinciales deberán prometerle lealtad y eso, continúa Lam, "es más bien una señal de falta de seguridad".

El equipo económico de Xi Jinping también se ha visto bajo una lluvia de críticas por su manejo de la crisis de los valores chinos, que repercutió en las Bolsas de todo el mundo. Lam dice que el mal manejo de la situación se debió a que los equipos son armados a partir de la lealtad y no de las capacidades de sus integrantes. "Además, tienden a decirle sólo lo que él quiere oír", asegura. Pero entonces, ¿es firme el poder que tiene Xi Jinping? ¿Qué grado de estabilidad tiene? "Dado que controla las fuerzas militares y el aparato policial, sus enemigos no salen de donde están. Esperarán a que cometa un error", subraya Lam.

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