Alarma en Washington por la creciente influencia iraní en América Latina

  • Las estrechas relaciones entre Chávez y Ahmadinejad encienden las 'luces rojas' de la Administración de Bush · Republicanos piden la inclusión de Venezuela en la lista de países terroristas

Estados Unidos considera una "amenaza" los lazos estrechados por Irán con varios países latinoamericanos, aunque por ahora dichas relaciones son principalmente políticas y tratan sobre todo de molestar a Washington en su propio continente.

"Estados Unidos dispone de bases militares en Iraq y Afganistán, dos países colindantes con Irán", recordó Stephen Donehoo, director gerente de McLarty Associates y oficial retirado que pasó gran parte de su carrera en América Latina.

"Con un costo muy bajo, los lazos iraníes con países latinoamericanos le permiten devolver el favor a Washington y recordarle que también tiene problemas en su propio continente", añadió el ex militar, quien dijo que las visitas del presidente Mahmud Ahmadineyad a la región "han sido más políticas que otra cosa".

Desde que el presidente venezolano, Hugo Chávez, junto a otros dirigentes latinoamericanos, estrecharan lazos con Irán en los últimos años, varias voces se han elevado en Washington para alertar sobre la creciente influencia en el continente de uno de los miembros del eje del mal definido por el presidente George W. Bush.

Sin ir más lejos, el jefe de la diplomacia estadounidense para Estados Unidos, Tom Shannon, alertó recientemente sobre la amenaza potencial de Irán en la región: "Nuestra mayor preocupación es que ellos mantienen en las Américas su capacidad de amenaza contra nosotros en caso de conflicto", dijo.

En el congreso, la republicana Ileana Ros-Lehtinen, una de las mayores voces anticastristas en el Capitolio, pidió al Gobierno la inclusión de Venezuela en la lista de países terroristas y organizó varios actos para alertar sobre posibles relaciones entre los servicios de inteligencia cubanos y Teherán.

Estos comentarios se sumaron a otras advertencias como las del jefe del Comando Sur, almirante James Stavridis, que manifestó su temor de que se produzcan conexiones "desastrosas" entre narcotraficantes y radicales islámicos en América Latina.

Michael Shifter, vicepresidente del Diálogo Interamericano, dijo creer que Irán no constituye "una amenaza real en América Latina". "Si la cosa fuera tan grave, ¿por qué no hay más investigaciones o artículos en la prensa que la confirmen?", preguntó.

"Hasta ahora, desconozco la existencia de alguna prueba de que Irán esté trabajando con Venezuela para lograr información de inteligencia a fin de desarrollar contactos con narcotraficantes en América Latina", afirmó Riordan Roett, director del programa de estudios latinoamericanos de la universidad Johns Hopkins.

El experto admitió que "puede existir información clasificada que esté en manos de militares y de la que no disponemos sobre algunos operativos", aunque reconoció que "no hay nada de ilegal en que Venezuela e Irán intercambien información. Puede que no sea lindo, pero puede ocurrir", admitió.

Por su parte, Donehoo aseguró que las giras latinoamericanas de Ahmadineyad y el reciente establecimiento de un vuelo directo entre Caracas y Teherán "dan munición" en Washington a los partidarios de la línea dura contra el presidente venezolano, Hugo Chávez.

Frente a la amenaza iraní esgrimida en Washington, Roett dijo mostrarse mucho más preocupado por "el dinero venezolano y la presencia de diplomáticos cubanos" que observó en un reciente viaje a Bolivia, que por los lazos desarrollados con Irán. "A corto plazo, esto me parece probablemente un desafío más importante para los intereses estadounidenses que un par de visitas del presidente iraní a Venezuela y de Chávez a Teherán", concluyó.

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