Obama y Romney cruzan sus caminos en Ohio, donde la batalla es encarnizada

  • El resultado de este Estado se perfila como definitivo para decidir qué candidato ganará la Presidencia el martes · Los expertos no descartan una situación similar a la de Florida en los comicios de 2000

El presidente Barack Obama y su contendiente republicano Mitt Romney se cruzaron ayer en el estado clave de Ohio, en la frenética recta final de la campaña hacia las elecciones del próximo martes. Entre los dos, realizarán cinco mitines en este estado industrial del norte del país, que se espera tenga un papel importante en la carrera hacia la Casa Blanca.

La jornada estuvo marcada por el anuncio de que la tasa de desempleo en el país subió a 7,9% en octubre, pese a un aumento en la creación de empleos, lo que fue rápidamente calificado por Romney de "triste recordatorio" de que la economía estadounidense está en una "virtual paralización".

El presidente Obama, quien volvió a los actos de campaña el jueves tras una pausa por el devastador paso de la tormenta Sandy, se muestra con una ligera ventaja de entre 2 y 5 puntos en las encuestas en Ohio, que ha votado alternativamente republicano y demócrata en la última década.

A nivel nacional, la carrera marcha en un virtual empate, según mostraba la página web RealClearPolitics, que hace un promedio de encuestas.

Antes de viajar a Ohio, donde encabezó un gran acto junto a su compañero de fórmula Paul Ryan, Romney hizo campaña en Wisconsin, siguiendo los pasos de Obama que estuvo ahí el jueves.

Ningún republicano ha ganado nunca la elección presidencial sin haberse impuesto en Ohio.

Pero además, un escenario de pesadilla, como el que se vivió en las presidenciales del año 2000 podría darse el martes

Las campañas de demócratas y republicanos ya han desplegado sus equipos legales en el condado de Palm Beach, Florida, uno de los puntos problemáticos en el recuento del 2000 que finalmente entregó la Casa Blanca al republicano George W. Bush, que se impuso al demócrata Al Gore por un margen escaso de apenas 537 votos. Entonces se votó perforando unas tarjetas y la comprobación de las tarjetas, entre otros, condujo a mantener en suspenso el resultado hasta que cinco semanas más tarde intervino el Tribunal Supremo y detuvo la continuación del recuento.

Este año los problemas son diferentes. En Ohio, donde los sondeos pronostican una carrera muy apretada entre el presidente demócrata Barack Obama y el candidato republicano Mitt Romney por los votos electorales de este estado, los funcionarios se preparan para el desafío de miles de votos provisionales. Se trata de votos que se realizan el día de las elecciones, pero que se dejan aparte para ser computados según el lugar de residencia o cuando otras cuestiones de los derechos de votación se hayan resuelto. Estos resultados se podrían conocer semanas después del 6 de noviembre, un tiempo de incertidumbre en el que legiones de abogados lucharán por cada voto.

"Es posible, casi seguro", dijo a dpa Dan Tokaji, un experto en elecciones y profesor en la universidad Ohio State University. "Y en (el estado en) donde más probablemente ocurra será Ohio".

Algunos de estos estados "oscilantes" tienen disposiciones legales para realizar el escrutinio de una forma determinada. En Florida y Colorado, una diferencia entre ambos candidatos del 0,5% desencadenará un recuento. En Ohio la diferencia para solicitar el recuento es del 0,25%. Tokaji señala que un margen de menos de 20.000 votos podría provocar un nuevo escrutinio.

"Sería un error dar por definida la elección la noche de las presidenciales si la diferencia es de unos pocos miles (de votos en Ohio)", explicó Tokaji.

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