Le Pen acelera la campaña para ampliar su base electoral y 'dulcificar' su imagen

  • La líder ultraderechista se pronuncia por "la Francia que se levanta pronto" y defiende el proteccionismo

  • Hollande advierte a Macron de que no debe dar por hecha su victoria

Homenaje al policía asesinado. El presidente francés, François Hollande, encabezó ayer un funeral en homenaje al policía asesinado por un terrorista en los Campos Elíseos el pasado viernes y afirmó que el país se enfrenta a una "lucha a largo plazo". Hollande estuvo acompañado por el primer ministro, Bernard Cazeneuve, y otras autoridades, además de los dos candidatos al Elíseo, Macron y Le Pen.

El socioliberal Emmanuel Macron y la ultraderechista Marine Le Pen retomaron ayer a ritmos diferentes su carrera hacia la Presidencia de Francia, cuya segunda y definitiva vuelta se celebra el 7 de mayo.

Con menos que perder que su rival, considerado el claro favorito, la líder ultraderechista fue la primera en retomar la campaña en un intento de no perder tiempo para alargar su base electoral y convencer a quienes la asocian con el radicalismo y la intolerancia.

Si el lunes, el día de la resaca electoral, Le Pen ya celebró un acto en su feudo electoral de Pas-de-Calais (norte), ayer madrugó para visitar un mercado de abastos en la localidad de Rungis, en las afueras de París, territorio poco fecundo para la ultraderechista.

La dirigente, que anunció la noche del lunes que se apartaba temporalmente de la presidencia del Frente Nacional (FN) para hacer campaña sin consignas partidistas, se pronunció por "la Francia que se levanta pronto, la Francia que trabaja y la que querría trabajar". Hizo hincapié en su modelo económico y social en contraposición al de Macron, al que asocia con "la desregulación total". "Querría que en los platos de los niños haya productos franceses", apeló, en alusión a su defensa del proteccionismo frente a los principios del mercado único europeo.

El fuerte inicio de campaña de Le Pen responde a su necesidad de convencer a muchos más nuevos electores que Macron, quien ha recibido el respaldo público del presidente saliente, François Hollande, y de barones del gobernante Partido Socialista y de los conservadores Los Republicanos, las dos fuerzas que se han alternado el poder en Francia en las últimas décadas.

Una de las pocas responsables políticas no perteneciente al FN que la ha apoyado públicamente es Christine Boutin, ex ministra de Nicolas Sarkozy y presidenta de honor del Partido Cristiano Demócrata, quien anunció ayer que la votará para evitar el triunfo de Macron.

Según los cálculos de los politólogos, la aspirante ultraderechista y eurófoba deberá persuadir a 10 nuevos millones de votantes, que se unirían a los 7,6 millones que le respaldaron el domingo (21,30%). Los católicos más radicales que votaron al conservador François Fillon en la primera vuelta y los jóvenes que eligieron al izquierdista Jean-Luc Mélenchon se perfilan como dos caladeros de votos para ella, de acuerdo con los analistas.

Mientras, el europeísta Macron necesitaría ganar muchos menos sufragios, dado que aventajó a Le Pen en casi un millón de votos -acabó primero el pasado domingo con el 24,01%- y goza de consignas de otros partidos en su favor.

La encuesta diaria de Ifop pronosticó ayer que Macron ganaría el 7 de mayo con el 61% de los votos, frente el 39% de Le Pen.

Pero Hollande, quien nombró a Macron como ministro de Economía (2014-2016), advirtió ayer a su antiguo colaborador que no se confíe y no ceje en su combate contra la extrema derecha.

El candidato, un antiguo banquero licenciado en filosofía que a sus 39 años podría ser el presidente de Francia más joven de la V República, retomó la campaña al ralentí. Tras haber festejado el primer puesto del 23 de abril en un restaurante parisino -que le costó duras críticas-, se quedó el lunes en su cuartel general y visitó ayer el hospital de Garches (afueras de París), especializado en personas con graves parálisis y deficiencias.

El primer gran acto de campaña del candidato del movimiento En Marcha será hoy en Arrás, en el norte de Francia, uno de los bastiones electorales de la ultraderecha.

Por su parte, el cofundador y presidente de honor del FN, Jean-Marie Le Pen, felicitó ayer a su hija Marine por su resultado en la primera vuelta, pero consideró que su campaña electoral ha sido demasiado blanda. "En su lugar yo habría hecho una campaña a la Trump, es decir, mucho más agresiva contra los responsables de la decadencia del país", dijo.

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