Turquía intenta lo imposible

  • El Gobierno de Erdogan intenta encontrar un acuerdo entre Siria e Israel que ponga fin a cuatro décadas de conflicto en torno a los estratégicos Altos del Golán

La reanudación de las conversaciones de paz entre Israel y Siria, anunciada simultáneamente en Jerusalén, Ankara y Damasco, era un secreto a voces desde hacía ya semanas.

Desde abril de 2007, Turquía venía intensificando sus esfuerzos mediadores para que ambos países regresen a la mesa negociadora después de ocho años de pausa y pongan fin a cuatro décadas de disputas en torno a los Altos del Golán.

Pese a que Israel y los palestinos se han comprometido a alcanzar antes de finales de año un acuerdo de paz que ponga fin a décadas de derramamiento de sangre en Cercano Oriente, dicha paz quedaría imperfecta sin el apoyo de Siria.

Estados Unidos menciona a Damasco dentro de su "eje del mal" de países patrocinadores del terrorismo. Y, sin embargo, se encontró entre los participantes de la cumbre de Annapolis, organizada por George W. Bush para dar un impulso al proceso de paz.

Siria es clave para acabar con dos de las principales amenazas contra el Estado judío, ya que Damasco es uno de los principales aliados de Hamas, en la Franja de Gaza, y Hezbolá, en Líbano. Además, la paz con Siria contribuiría al aislamiento de Irán, cuyo presidente, Mahmud Ahmadineyad, ha llamado públicamente a la destrucción de Israel.

De todas maneras, Siria exige un alto precio a cambio de la paz: la devolución de los Altos del Golán, ocupados por el Estado judío desde la Guerra de los Seis Días de junio de 1967. Hasta el momento, Israel se ha negado en redondo a tal posibilidad.

Los Altos del Golán, de apenas 1.150 kilómetros cuadrados, son un territorio altamente estratégico, al divisarse desde su superficie el norte de Israel. Al mismo tiempo, en la región nace el Río Jordán, la principal fuente de abastecimiento de agua del Estado judío. Ya antes de la guerra de 1967, la Liga Arabe había amenazado con desviar su caudal antes de que el agua llegue a Israel, lo que hubiera tenido consecuencias desastrosas para el país en una de las regiones más secas del mundo. En los últimos meses, la prensa turca, enterada de la mediación del primer ministro Recep Tayyip Erdogan, ha venido presentando alternativas a la retirada israelí.

Entre ellas se encuentra que la soberanía sobre el Golán pase de nuevo a Siria, pero que Israel alquile el territorio durante los próximos 50 años.

Por el momento, un portavoz del primer ministro israelí, Ehud Olmert, se negó a confirmar declaraciones efectuadas por el ministro de Relaciones Exteriores de Siria, Walid al-Muallem, de que el Estado judío estaría dispuesto a retirarse completamente.

La reanudación de las negociaciones se produce después de meses de crecientes tensiones que habían llevado a especular incluso con una guerra entre Israel y Siria. El momento de mayor tensión se produjo el pasado otoño, cuando la Aviación israelí atacó una supuesta instalación nuclear en Siria. Le siguió el asesinato en Damasco del jefe militar de Hezbolá Emad Maghaniya, del que la milicia responsabiliza a Israel.

El que las tensiones entre los gobiernos de Olmert y Asad siguen a flor de piel lo demuestra el hecho de que las negociaciones se están llevando a cabo indirectamente en Estambul, gracias a mediadores turcos que se mueven de un hotel a otro.

Washington dio recientemente luz verde para conversar con Siria. La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, aseguró en una entrevista que Estados Unidos no pondría obstáculos a los esfuerzos de Israel por alcanzar la paz con sus vecinos.

Pero las negociaciones comienzan en momentos en los que Olmert se encuentra fuertemente debilitado por escándalos de corrupción. El partido opositor Likud consideró que Olmert no tiene un mandato de la población para negociar, y estimó que lo único que busca es apartar la atención de las investigaciones en su contra.

También Danny Yatom, del Partido Laborista, el principal socio de coalición de Olmert, cree que el primer ministro "está dispuesto a revolver medio mundo para sobrevivir políticamente".

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