El avispero centroasiático La Haya comenzó ayer a retirar a sus soldados

¿Valentía o 'capitulación'?

  • Holanda es el primer país europeo que sale de Afganistán, un conflicto que precipitó la caída, en febrero, del Gobierno de coalición del democristiano Balkenende

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"Felicitamos, de todo corazón, a los ciudadanos y al Gobierno de Holanda por su valentía para tomar una decisión tan independiente", aseguró Qari Yusuf Ahmadi, el portavoz de los talibanes en el suroeste de Afganistán.

En una entrevista publicada por el periódico holandés De Volkskrant, la voz de los rebeldes en la zona de Uruzgán, en el centro-sur de Afganistán y cuna del Mulá Omar, aplaudía la decisión de La Haya de retirar a sus cerca de 2.300 efectivos del polvorín afgano, al que llegó en 2006 de manos de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), bajo mando de la OTAN.

La decisión de Holanda, país profundamente europeísta y a la vez fiel aliado de la Alianza Atlántica desde su fundación en 1949, supone todo un hito: es el primer país de Europa occidental que lleva a cabo desde ayer un repliegue de tropas del convulso país centroasiático.

Pero las felicitaciones de los talibanes suenan a broma en La Haya, sede del Gobierno holandés: los militares no se van de modo voluntario, o totalmente voluntario, aunque a sus familias y a ellos mismos les reconforte profundamente estar pronto en casa.

Y es que las 24 víctimas mortales caídas en estos últimos años a lo largo de distintos enfrentamientos con los talibanes en la región de Uruzgán han sido un lastre demasiado pesado para la opinión pública de un país habitualmente pacifista y ecologista, que no deseaba verse mezclado en el conflicto.

En realidad, aunque pueda parecer cosa de simple matiz, el descontento de la población por la presencia de sus tropas en Afganistán se articuló en torno a dos conceptos, muy de actualidad hoy en día especialmente tras las revelaciones de detalles estratégico-militares.

¿Qué hacía Holanda en Afganistán? ¿Era una misión de reconstrucción o más bien de combate? La pregunta pendió como una espada de Damocles durante los casi cinco años de misión holandesa en el país centroasiático.

El jefe de las Fuerzas Armadas holandesas, Peter van Uhm, señalo que su operación en Afganistán tenía "resultados tangibles": más seguridad y actividad económica y un servicio sanitario mejor.

Sin embargo, el Ejército holandés fue obligado a responder a la inquietud de la opinión pública, algo que hizo con la siguiente frase: "Nosotros, los militares holandeses, reconstruimos allí donde es posible y combatimos siempre que es necesario".

Pero los hechos apuntaban en otra dirección. Las tropas de tierra tuvieron que enfrentarse en numerosas ocasiones a emboscadas de los insurgentes talibanes. Los helicópteros de combate holandeses Apache y sus aviones caza F16 tuvieron que salir cientos de veces de sus bases. "Nuestros soldados combatieron mucho y reconstruyeron muy poco", asegura un editorial de la radio pública NOS.

Por todo eso, los soldados holandeses no tienen ganas de recibir felicitaciones... Y mucho menos si éstas provienen del enemigo talibán.

Afganistán se convirtió en un auténtico dolor de cabeza, que precipitó en febrero pasado la caída del Gobierno de coalición, encabezado por el actual primer ministro en funciones, Jan Peter Balkenende, de la formación democristiana CDA.

Según lo califican los analistas en Holanda, en realidad el conflicto de Afganistán acabó convirtiéndose en el Vietnam de La Haya, en alusión al dilatado conflicto entre Estados Unidos y ese país del sureste asiático, que forzó la retirada de tropas estadounidenses tras sufrir numerosas bajas a manos de la guerrilla del Vietcong.

La gasolina que prendió la mecha de la crisis de Gobierno, que acabó en las elecciones anticipadas de junio pasado en las cuales la extrema derecha subió como la espuma, fue la petición por parte del secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, para que Holanda prorrogara su misión en Uruzgán hasta finales de 2011.

El líder de los socialistas, del partido del trabajo (PvdA), Wouter Bos, uno de los dos principales socios de la coalición junto a la CDA, se negó a acceder a esa petición "para cumplir con nuestras promesas electorales", según explicó, y tras un continuo tira y afloja salió del Gabinete.

El PvdA insistió en que las tropas salieran del país para finales de 2010, según lo estipulado en el acuerdo de coalición de 2006. "El PvdA tomó con ello una de las decisiones más significativas", aseguró Ahmadi a De Volkskrant.

Al mismo tiempo, el portavoz talibán advirtió contra el debate sobre el envío de una nueva misión holandesa a Afganistán en 2011, que consistiría, según las expectativas de la OTAN, los democristianos y los políticos de la derecha liberal, en proporcionar formación a soldados y policías afganos.

"Para nosotros no existen diferencias entre personal combatiente y personal no combatiente", sostuvo el portavoz talibán. Agregó que una misión cuyo objetivo es la formación sería considerada también por los insurgentes como un nuevo intento de ocupar Afganistán.

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