El asesinato de un diputado opositor agrava el caos en Kenia

  • El líder opositor Raila Odinga, que afirma que el presidente Mwai Kibaki le robó la victoria en las elecciones, acusó a sus "adversarios" de estar implicados en el asesinato del diputado de su partido

Helicópteros militares kenianos abrieron fuego el martes contra bandas de tribus rivales que se enfrentaban en la ciudad de Naivasha (oeste de Kenia), después de una nueva escalada de violencia provocada por el asesinato de un diputado de la oposición.

"La turba es incontrolable y queremos dispersarla, por eso estamos utilizando helicópteros", dijo a la AFP un comandante de la policía en Naivasha, escenario en los últimos días de sangrientos enfrentamientos interétnicos en el contexto de la violencia poselectoral.

En Nairobi, el líder opositor Raila Odinga, que afirma que el presidente Mwai Kibaki le robó la victoria en las elecciones, acusó a sus "adversarios" de estar implicados en el asesinato del diputado de su partido.

"Estamos conmocionados (...) por lo que le ha ocurrido a nuestro colega", declaró Odinga en rueda de prensa, calificando la muerte del diputado Melitus Mugabe Were de "asesinato brutal a sangre fría".

"Vemos la marca infame de nuestros adversarios" políticos en este asesinato, afirmó. Mugabe Were, diputado del Movimiento Democrático Naranja (ODM) de Odinga, fue asesinado de un disparo frente a su casa de madrugada.

El asesinato "al parecer está relacionado con la ola de violencia poselectoral, pero se ha abierto una investigación", indicó a la AFP un oficial de la policía que pidió el anonimato.

"Esperamos que las fuerzas del orden realicen pesquisas, pero como pueden ver, el país se está sumiendo en un estado de anarquía", afirmó Odinga.

Mugabe Were es la primera personalidad política que muere en la ola de violencia que estalló en Kenia tras la reelección el 27 de diciembre del presidente Kibaki, impugnada por Odigna.

En un mes, los enfrentamientos dejaron más de 900 muertos y unos 250.000 desplazados.

El martes, la policía utilizó gases lacrimógenos contra los cientos de manifestantes que salieron las calles en los feudos de la oposición en el oeste de Kenia, mientras la tensión aumentaba en los barrios de chabolas de Nairobi tras el asesinato del diputado opositor.

Columnas de humo se alzaban en los barrios pobres de Naivasha y jóvenes armados con machetes quemaban casas y rodaban por las calles, según un corresponsal de la AFP.

"Este es nuestro modo de expresar nuestra pena", afirmó Evans Muremi, de 35 años, mientras un grupo de unos cien jóvenes levantaba barricadas y encendía hogueras.

La localidad de Naivasha y más al norte la de Nakuru -preciados destinos turísticos- han sido escenario en los últimos día de macabros enfrentamientos entre bandas y de ésta con la policía.

Las fuerzas del orden también utilizaron gases lacrimógenos y disparos al aire en Kisumu, feudo de Odinga, donde cientos de personas se habían reunido para expresar su ira.

"Empiezan matando a las personas corrientes como nosotros y ahora están matando a nuestro líderes, no lo aceptaremos", afirmó un manifestante, Justus Othieno, a la AFP.

En este contexto, un equipo de mediadores africanos encabezado por el ex secretario general de la ONU Kofi Annan anunció que iniciaría el martes conversaciones formales entre Kibaki y Odinga a las 16H00 (13H00 GMT) en Nairobi.

Pero Odinga volvió a llamar el martes a Kibaki a reconocer "que la elección fue robada".

Mientras tanto, miles de personas continuaban huyendo de sus hogares en el oeste del país por miedo a enfrentamientos interétnicos.

Las protestas políticas que estallaron tras las elecciones se mezclaron después con disputas latentes de carácter étnico y económico, principalmente por la propiedad de la tierra, sumiendo a este país africano, considerado hasta ahora como remanso de estabilidad, en la peor ola de violencia desde su independencia en 1963.

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