El ex dictador panameño Noriega será extraditado a Francia

  • Un juez federal estadounidense ha rechazado un pedido del ex dictador para que suspenda su extradición por no existir garantías de que en Francia se le dé trato de prisionero de guerra

Un juez federal estadounidense rechazó este miércoles un pedido del ex dictador panameño Manuel Antonio Noriega para que suspenda su extradición a Francia por no existir garantías de que este país le dé trato de prisionero de guerra, y ordenó que el trámite siga adelante.

El juez Paul Huck consideró que no hay nuevas evidencias que permitan determinar que Noriega no recibirá en Francia los beneficios que obtuvo al ser declarado prisionero de guerra de Estados Unidos, y rechazó un nuevo pedido de habeas corpus presentado por la defensa del ex dictador en un tribunal de Miami.

"Hay un compromiso de Francia de darle al general Noriega, no el estatus de prisionero de guerra, pero sí los beneficios de prisionero de guerra que le otorga las Convenciones de Ginebra, y uno de ellos es la repatriación" a Panamá, dijo el juez.

La defensa de Noriega había pedido que el ex dictador panameño no fuera entregado por el gobierno de Estados Unidos a Francia porque este país no lo considera un prisionero de guerra.

Previamente, en septiembre, otro juez, William Hoeveler, consideró que no existen causas para oponerse a una eventual extradición de Noriega a Francia, pero dejó abierta la posibilidad de que la defensa del ex dictador plantearan una nueva demanda sobre las garantías que debería dar el país europeo.

El ex dictador, de 73 años, cumplió el 9 de septiembre la condena de 17 años que le impuso Estados Unidos por narcotráfico, pero permanece detenido y bajo custodia en Miami mientras la justicia decide el pedido de extradición de Francia, donde fue condenado por lavado de dinero a una pena de 10 años de cárcel.

El estatus de prisionero de guerra a Noriega le fue dado por un juez de Miami por haber sido capturado en Panamá, en 1990, por fuerzas estadounidenses que invadieron ese país en diciembre de 1989 y lo removieron del poder.

"Francia no va tratar al general Noriega como prisionero de guerra y no va a darle los beneficios que le otorga las Convenciones de Ginebra", dijo Jon May, abogado del ex dictador.

"Uno de esos beneficios es la repatriación inmediata a Panamá", agregó Frank Rubino, su otro defensor, argumentando que Estados Unidos debía entregar a Noriega a su país de origen, por haber ya cumplido la pena en este país.

El juez Huck entendió que lo referido al momento de la repatriación a Panamá era una interpretación que se había analizado en el juicio concluído en septiembre, que abrió la puerta a la extradición, y se limitó a considerar únicamente lo referido al trato que eventualmente recibirá Noriega en Francia.

Sin nuevas evidencias que refuten las garantías que ya dio el gobierno francés a Estados Unidos de que le dará al ex dictador los mismos beneficios que tuvo en territorio estadounidense, el magistrado no dió lugar al pedido de bloquear la extradición. En cambio, Huck sí dejó abierta la vía de la apelación.

Los abogados de Noriega ya había adelantado que si esta petición no avanzaba, apelarán finalmente la autorización de extradición, recurso que señalaron presentarían, pero que aún no hicieron efectivo en la corte de apelaciones de Atlanta (EEUU, sur), que corresponde a esta jurisdicción.

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