Las exclusivas, pero cortas, vacaciones de Obama

  • El presidente de EEUU pasará una semana en una lujosa mansión situada en uno de los enclaves más selectos de su país.

El presidente de EEUU, Barack Obama, tomará vacaciones a finales de este mes, del 23 al 30 de agosto, en uno de los enclaves de reposo más exclusivos del país, la isla de Martha's Vineyard, algo que no ha dejado de causar cierta sorpresa.

La Casa Blanca confirmó finalmente las fechas en las que Obama y su familia estarán en Martha's Vineyard, frente a las costas de Massachusetts, lugar de descanso favorito no sólo de otros inquilinos de la Casa Blanca sino de la dinastía Kennedy, lo más parecido a una familia real en EEUU.

Aunque inicialmente la Casa Blanca no quiso dar detalles sobre las fechas concretas o el lugar preciso de las vacaciones presidenciales, el periódico local de la isla The Vineyard Gazette publicó recientemente que la vivienda seleccionada es una mansión valorada en veinte millones de dólares y que cuenta con unos terrenos de 11,34 hectáreas.

La propiedad, conocida como Blue Heron Farm (Granja de la garza azul), cuenta con su propia playa privada, una huerta con manzanos, piscina y una cancha de baloncesto, para que el presidente pueda practicar su deporte favorito. Viviendas similares se alquilan, según la publicación, por entre 35.000 y 50.000 dólares semanales.

La finca, propiedad de un magnate de la madera de Misisipi, William van Devender, donante republicano, acogerá no sólo a la familia del presidente sino también a todo su séquito. Obama pagará la parte que corresponde a los gastos de su familia y su perro, Bo, que también se desplazará a Martha's Vineyard con los demás ocupantes de la Casa Blanca.

Antes de esta semana, Obama pasará también varios días junto a su esposa, Michelle, y sus hijas, Sasha y Malia, en la residencia de descanso presidencial en Camp David, en las montañas de Catoctin en Maryland, reveló el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs.

El presidente no es el primer mandatario en pasar al menos parte de sus vacaciones en Martha's Vineyard. El precursor ya fue el presidente Ulysses Grant, en el siglo XIX, pero quien le dio mayor celebridad fue Bill Clinton, quien acudió allí de veraneo en varias ocasiones junto a su esposa, Hillary, y su hija, Chelsea, durante su mandato (1993-2001).

La familia Kennedy es una habitual de las señoriales residencias que pueblan la costa de este lugar de vacaciones. Con frecuencia se ha podido ver al senador Ted Kennedy pasear sus perros por la zona. Y su sobrino John F. Kennedy, hijo del asesinado mandatario John F. Kennedy, murió en un accidente de aviación en julio de 1999 cuando volaba junto a su esposa, Carolyn Bessette, y su cuñada, Lauren Bessette, hacia la isla.

Martha's Vineyard no es solamente conocida para el gran público por su relación con el poder. En ella se han rodado también películas como Tiburón y dos de sus secuelas.

La selección del lugar de vacaciones de Obama ha causado no sólo una gran expectación entre los residentes de la isla sino también una cierta sorpresa. No solamente se debe a la imagen aristocrática de Martha's Vineyard, sino al hecho mismo de que el presidente tome vacaciones en su primer año y cuando el país se encuentra sumido en una grave crisis económica y mantiene dos guerras abiertas.

El mandatario ya quiso atajar posibles críticas en una reciente entrevista a la cadena CBS, en la que declaró: "¿Pienso cada día en los problemas que padecen los estadounidenses? Por supuesto". "¿La gente piensa que a causa de estos problemas no debería pasar un poco de tiempo con mis hijas? No creo que sea así como se lo plantean los estadounidenses", sostuvo.

En su primer año de mandato, en 2001, su predecesor, George W. Bush, tomó todo agosto de vacaciones en su rancho de Crawford, en Texas, algo que se le reprochó en abundancia y en especial tras los atentados del 11 de septiembre de aquel año en Nueva York, Washington y Pensilvania.

Obama, que ha encanecido visiblemente desde su llegada a la Casa Blanca en enero, puede alegar que precisamente por su dura carga de trabajo necesita unos días de descanso. A la vuelta le esperan no pocas cosas pendientes: la reforma del sistema sanitario público y de los mecanismos reguladores financieros, la Asamblea General de la ONU y la cumbre del G20 de la que será el anfitrión en Pittsburg. Más le vale que regrese relajado.

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