Los israelíes eligen entre un 'halcón' y una 'paloma' para liderar su futuro

  • El Likud de Netanyahu y el Kadima de Livni, con dos conceptos opuestos del Estado judío, llegan a las legislativas en empate técnico · El ultraderechista Israel Beitenu será clave para formar gobierno

Los israelíes eligen hoy entre el halcón Benjamin Netanyahu y la paloma Tzipi Livni para liderar su futuro en unos comicios cruciales también para los palestinos.

Hasta 34 partidos concurren a las urnas pero sólo el conservador Likud de Netanyahu y el centrista Kadima de Livni tienen opción de ganar un pulso que, en último término, podría depender de la participación y enfrenta a dos conceptos opuestos del Estado judío.

Tras meses de encabezar con holgura Netanyahu la intención de voto, Livni recuperó terreno en los últimos días y, según un sondeo que publicó el fin de semana el diario Haaretz, ambos llegan a la cita con un virtual empate técnico. La encuesta otorgó entre 25 y 27 escaños al Likud, y entre 23 y 25 al Kadima, mientras que la tercera formación en liza sería la ultraderechista Israel Beitenu, con entre 16 y 18, y el izquierdista Partido Laborista, con entre 14 y 16, la cuarta.

Con ese eventual reparto -y una mayoría conservadora en el resto de formaciones que estarán representadas en la Knesset o Parlamento, de 120 escaños- lo seguro es que tanto Netanyahu como Livni necesitarán contar con Israel Beitenu para formar gobierno. En el caso de Netanyahu se trataría de una alianza natural, ya que el Likud e Israel Beitenu comparten un discurso de intransigencia que excluye la concesión de cualquier atisbo de soberanía a los territorios palestinos. Y también un posible compromiso con Siria a tenor de las últimas declaraciones de Netanyahu, quien en un acto en los Altos del Golán aseguró el domingo que, si vence, esa parcela del país vecino seguirá bajo control de Israel, que la ocupó en 1967.

"Gamla no volverá a caer", dijo en referencia a la capital de los Altos del Golán en la Antigüedad, tras aseverar que "Jerusalén no será dividida de nuevo" en alusión a la exigencia de los palestinos de fijar en el este de la ciudad santa la capital de su Estado.

En la otra cara de la moneda está Livni, que apuesta por la negociación para crear un Estado palestino -en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este- y la devolución de los Altos del Golán, clave en los contactos indirectos para la paz con Siria.

Pero si Livni es quien tiene la oportunidad de integrar la nueva coalición no es menos seguro que la presencia en el Ejecutivo de Israel Beitenu -partido con tintes xenófobos- la obligue a atemperar su disposición a la negociación.

La posible alianza contra natura no ha impedido que el Kadima haya intentado hasta el último momento aglutinar al centroizquierda con el mensaje implícito de que contar con Israel Beitenu no es bueno pero que un Gobierno del Likud con ese partido sería peor. "La cuestión no es si (el partido pacifista) Meretz gana cinco o siete escaños, o los laboristas 14 o 16, lo que está en juego para la izquierda es si Tzipi gana a Bibi (Netanyahu)", subrayaron ayer en la prensa local portavoces del partido de Livni.

Ante lo cerrado de los sondeos, dos factores podrían inclinar finalmente la balanza hacia Netanyahu, que representa el Israel irredento e inflexible, o Livni, que encarna la incipiente voluntad de entendimiento con los vecinos árabes.

El primero es el índice de afluencia a las urnas entre el millón de posibles votantes que se declaran indecisos, en torno al 20%. Según los pronósticos, una alta participación en ese segmento de población favorecería al Kadima aunque la previsión de lluvia para hoy no parece propiciar esa posibilidad.

El segundo factor es el anuncio de un acuerdo de última hora con Hamas que incluya la libertad del soldado Gilad Shalit, capturado hace tres años en Gaza y cuya liberación reforzaría asimismo al partido de Livni.

El actual Gobierno de Kadima y laboristas se ha esforzado al máximo durante la campaña electoral por lograr la liberación de Shalit pero resulta más que improbable que lo consiga antes de los comicios, que podrían alumbrar también un tercer escenario. Y es que Netanyahu advirtió que, de alzarse con la victoria, intentará formar un gobierno de unidad nacional, lo que perpetuaría el status quo en los territorios ocupados; esto es, conduciría al inmovilismo.

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