El régimen birmano prolonga el arresto de la líder opositora Suu Kyi

  • La Junta Militar condena a tres años de trabajos forzados a la premio Nobel por violar el arresto domiciliario · Conmutan la pena por otros 18 meses de reclusión que le impedirá concurrir a las elecciones de 2010

La líder del movimiento demócrata birmano y premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, fue condenada ayer a tres años de trabajos forzados por el tribunal especial que le declaró culpable de quebrantar el arresto domiciliario al que viene siendo sometida desde hace seis años, aunque desde su regreso a Birmania en 1988 ha pasado 14 años en cautividad.

Después de que los jueces anunciaran el veredicto al final de una vista que duró cerca de hora y media, la Junta Militar que preside el general Than Shwe conmutó la pena impuesta a la premio Nobel y ordenó el traslado a su residencia para cumplir otros 18 meses de arresto domiciliario. La orden dictada por escrito y firmada por Than Shwe un día antes de que se diera a conocer el fallo del tribunal, fue leída en la sala por el ministro del Interior, general Maung Oo.

En su mensaje, el máximo jefe del Gobierno militar indicó que había decidido rebajar la pena a Suu Kyi para mantener la "paz y la estabilidad", y dado que ella era hija del general Aung San, asesinado en 1947 y considerado el héroe de la independencia de Birmania (Myanmar) del Reino Unido.

Ataviada con un vestido tradicional birmano de color rosa y gris, Suu Kyi, que permaneció todo el tiempo con el gesto serio, según dijeron diplomáticos presentes en la sala, se despidió del tribunal con un "gracias por el veredicto". Suu Kyi fue acusada de violar los términos del arresto domiciliario, al dar cobijo durante dos noches en su casa al estadounidense John Willian Yettaw, juzgado en paralelo por infringir la ley de seguridad nacional, y condenado a siete años, cuatro de ellos a trabajos forzados.

Un aparente fallo en la seguridad permitió el pasado mayo que Yettaw cruzara a nado el lago que da a la parte trasera de la vivienda y se colara en la casa donde Suu Kyi cumplía desde hacía casi seis años la orden de arresto domiciliario por activismo político.

Las autoridades permitieron la asistencia de los diplomáticos a la vista, celebrada en un pabellón del complejo penitenciario de Insein en el que Suu Kyi fue encarcelada el pasado 14 de mayo, después de la irrupción policial en su domicilio.

El juicio contra Suu Kyi, tildado de "farsa" por el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon y otros líderes mundiales, estuvo dominado por ese hermetismo propio del régimen militar y las cortapisas que los jueces pusieron a los abogados de la defensa.

A principios del pasado mes de julio, Ban Ki-moon abandonó malhumorado Birmania después de que el jefe de la Junta Militar rechazara en dos ocasiones, en menos de 24 horas, sus peticiones para reunirse con Suu Kyi en Insein, donde están encarcelados la mayor parte de 2.100 presos políticos.

Los grupos de exiliados birmanos y miembros de la Liga Nacional por la Democracia (LND), la formación encabezada por Suu Kyi y la única legalizada que resiste a la intensa presión del régimen, denuncian que el juicio fue la excusa para impedir que la Nobel de la Paz participe en las elecciones legislativas que la cúpula militar planea celebrar en 2010. La LND, con Suu Kyi al frente, ganó por amplia mayoría los comicios de 1990, y cuyos resultados nunca han sido reconocidos por los generales.

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