La ultraderecha alemana humilla a su líder y apunta a un giro aún más radical

La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) humilló ayer a su líder, la copresidenta y el "rostro" mediático del partido, Frauke Petry, para apuntar a un giro más radical, en busca de remedios a su caída en intención de voto. La jornada de apertura del congreso del partido, en Colonia, reflejó la debilidad entre sus bases de Petry, quien ni logró que se incluyera a debate su moción destinada a preparar el partido para el futuro, que según ella debe encaminarse hacia una vía "realista".

No hay que ceder el espacio a las "minorías más ruidosas" de la AfD, dijo en su discurso de saludo, que fue recibido entre ovaciones, pero a lo que siguieron varios reveses, como el rechazo a esa moción.

Petry tuvo que ver cómo se aclamaba a su copresidente, Jörg Meuthen, quien llamó a combatir la "extranjerización" de Alemania y defendió que con la "voluntad de integración" no basta y que quien aspira a vivir en el país debe "asimilar" su cultura directriz.

Fue una dura jornada para Petry, quien por momentos abandonó las sesiones -embarazada de nueve meses y acompañada de su esposo y líder del partido en el Land de Renania del Norte-Westfalia, Marcus Pretzell-, para regresar luego algo recuperada.

Tras meses de confrontación con el ala más radical -representada por el vicepresidente Alexander Gauland y el líder de Turingia, Björn Höcke-, Petry anunció tres días antes del congreso que no encabezará su lista en las generales del próximo 24 de septiembre. Todo apunta a que será el ala más radical la que dirigirá la lucha por acceder al Bundestag (Cámara baja), algo que hasta ahora nunca logró ninguna formación de la ultraderecha alemana.

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