Abriendo caminos

DEBO confesar que hace mucho tiempo que profeso una gran admiración por Magdalena Murciano. Ella ha sido desde hace bastantes años una de las artistas que más claro lo han tenido en esta ciudad y una de las que más han aportado a la modernidad artística. Además, ella ha sido a lo largo de su vida una autora valiente que ha dotado de mucha entidad a todo lo que hacía. Su obra siempre ha tenido un sello indiscutible de verdad y de carácter creativo. Por eso escribir de ella siempre es un placer y un alto honor.

Antes de comenzar a comentar la obra de Magdalena Murciano quiero detenerme en la buena labor en torno a la difusión de las Artes Plásticas que está realizando Manolo Romero Bejarano en su Librería El Laberinto. La filosofía expositiva que lo mueve es la siguiente: Un artista importante presenta en el espacio de la librería una obra con lo que la oferta cultural se potencia en dos direcciones y crea un ambiente altamente esclarecedor. Además, está comprobado que las salas y galerías de arte habituales no fomentan el interés general por lo artístico y ya va siendo hora de intensivar nuevas modalidades que capten la intencionalidad de una mayoría y acrecienten la motivación hacia lo artístico. ¡Bienvenidas estas iniciativas que refrescan los, en cierta manera, viciados aires de las exposiciones tradicionales!

La obra escogida para ser presentada en la Librería de la calle Remedios nos sitúa en ese automatismo plástico que genera múltiples posibilidades pictóricas. La autora crea un entramado de líneas que, una vez situadas en su posición primaria, deja que las mismas completen su propio recorrido. Magdalena Murciano plantea la situación plástica y potencia la suprema materialidad del recurso pictórico. Crea, con ella, una tupida retícula que, a su vez, posibilita nuevos discursos y nuevos encuentros imprevistos.

De nuevo nos encontramos a una artista completa, una pintora que maneja a su antojo los materiales, sabiendo extraer todas sus máximas posibilidades y dejando, asimismo, que desarrolle un nuevo postulado artístico desde la pureza creativa del más esencial automatismo.

Magdalena Murciano nos conduce por su fortaleza artística, por su muy bien sustentado ideario estético, capaz de generar cualquier buena situación creativa. Una obra que sirve para adentrarnos en el convincente sistema artístico de una de nuestras más significativas artistas. A Magdalena siempre la esperamos con infinito interés porque llevamos mucho tiempo sabiendo de su compromiso con un arte nuevo que ella siempre sabe dotarlo de sumo interés.

Felicitamos a librero y a pintora por patrocinarnos tan trascendente momento.

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