CINE

Acción a toda velocidad

  • Los hermanos Wachowski pretenden demostrar con la adaptación de la clásica serie animada 'Speed Racer' que la trilogía de 'Matrix' no fue flor de un día

Los hermanos Wachowski, Adam y Larry, se han tomado tiempo para hacer su siguiente largometraje, tras haber contribuido a la iconografía postindustrial con la trilogía de Matrix. Es obvio que se hayan tomado tan largo relax. El esfuerzo de hacer las películas de Neo y su pandilla y el haber sido convertidos por muchos en unos profetas de la espiritualidad cibernética -otros no están nada de acuerdo con estas definiciones y los consideran unos pedantes- han puesto muy alto el listón para su siguiente proyecto que este viernes ve la luz en nuestras pantallas. Para su esperado regreso han fijado sus ojos en la cultura popular japonesa, que está inspirando muchas películas del actual Hollywood, y no sólo en la adaptación de los filmes de terror nipón. Han versionado Speed Racer, un clásico del cómic en el país del sol naciente que tuvo hace décadas una exitosa serie de televisión animada. En España, los cuarentones la recordarán como Meteoro.

Speed Racer es el clásico proyecto que durante quince años ha dado vueltas por los estudios pasando por muchas manos, hasta que los Wachowski han podido llevarlo a cabo. Prácticamente todo el que ha sido alguien en Hollywood en este tiempo ha sonado como director o protagonista. El cómic nació en los años 60 de la mano de Tatsuo Yoshida, y en 1967 pasó a la televisión, donde llegó a los 52 episodios. El japonés se inspiró para esta historia ambientada en las carreras de coches en Viva Las Vegas, de Elvis Presley, y en el Aston Martin que conducía James Bond en los primeros títulos de la serie de 007. Tras muchas peripecias, el guión ha acabado en manos de los Wachowski, merced una vez más guiados por su productor habitual Joel Silver, que les pagó Matrix y contó con ellos de guionistas en V de Vendetta. Emile Hirsch, visto en Hacia rutas salvajes, es el protagonista de un contundente reparto. Christina Ricci es su chica y Matthew Fox su hermano, quien desencadena todo el conflicto. Junto a ellos, Susan Sarandon y John Goodman encarnan a sus padres.

El film fue polémico en Alemania, donde se rodó. Es una película donde los hermanos intentan mantener su status de profetas de la modernidad y la han rodado de forma virtual. Los actores se mantuvieron todo el rato actuando ante una pantalla verde. Los fondos fueron añadidos luego en postproducción. Esto motivó el abandono del proyecto del primer director de fotografía contratado. Pues bien, el gobierno de Berlín dio una cuantiosa subvención al film que ha levantado ampollas ante los que defienden el cine europeo frente al monopolio americano. El eje atlántico ha funcionado estupendamente. De todos los coches que veremos en el film sólo dos son reales. Los demás han sido añadidos en postproducción.

La historia nos presenta a Speed Racer, un joven piloto de carreras que lo lleva en la sangre. Su familia se ha dedicado a eso y su hermano mayor murió en un accidente mientras competía. Su padre ha diseñado un nuevo bólido, el Match-5, con el que está seguro va a ganar en todos los circuitos. En esto recibe un oferta del propietario de Industrias Royalton para correr en su escudería, pero la rechaza, creándose un poderoso enemigo que quiere hundir sus posibilidades. Tras esto descubre que las principales carreras del circuito están amañadas por un poderoso grupo de empresarios. La única forma que tiene de descubrir a los corruptos y salvar su vida será ser el mejor en la pista.

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