Alejandro Morilla reposa en su domicilio tras la paliza sufrida en Chiclana

  • Con todo el cuerpo marcado por los varetazos, las pruebas médicas descartan otros daños y convalece con calmantes

El matador portuense Alejandro Morilla convalece en su domicilio de la tremenda paliza que recibió el domingo, cuando fue arrollado por un toro de Luis Albarrán en la corrida de feria de Chiclana.

Fue el garbanzo negro de la corrida y una cogida cantada para el matador: "sabía que me iba a coger -explica el torero- lo que no sé es como pude estar tanto tiempo sin que me echara mano". Se trataba de un toro, tercero de la suelta, con tantos kilos como malas intenciones, que miraba por encima del palillo de la muleta, como distraído pero enterándose, sin humillar: "ya me había pegado un par de arreones en los pases de pecho".

El torero, en casa, está literalmente molido a palos: "tengo varetazos en las piernas por todos lados, y en el pecho. Fue una paliza muy fuerte. Lo pasé muy mal porque aunque me quedé grogui, cuando me llevaban a la enfermería no me notaba las piernas, solamente un hormigueo".

Al citar al natural el toro fue para él pero Morilla no se dejó sorprender y escapó de la cogida. Exigiéndose mucho a sí mismo, y pese a que el toro ya se le había ido al pecho por ese pitón, citó de nuevo al natural , esta vez más en corto, no hubo tiempo ni lugar para quitarse: "me puse otra vez por el mismo pitón porque había muchos buenos aficionados y mucha gente de El Puerto que lo que espera precisamente de uno es eso, que me ponga otra vez por el mismo lado y así lo hice".

La cogida fue larga, una verdadera tunda, y pese a que los toreros acudieron al quite como un solo hombre, el astado no perdonó al caído y se enceló con el portuense en la arena, en unos largos y angustiosos segundos.

Uno de los golpes le afectó en la zona donde, en otro percance, tuvo fractura de costillas , y el dolor les hizo pensar a todos en la rotura ósea y, lo que es peor porque al torero le costaba respirar, en el neumotórax. Tras el traslado urgente al Hospital de Puerto Real, las pruebas confirmaron que no hubo daños mayores. Ahora dolor y reposo.

"Mala suerte, porque está uno esperando oportunidades para torear y en el primer toro me coge y me deja sin torear el segundo". A los buenos aficionados no se les escapa la disposición que empleo el portuense, que paró muy bien con el capote al toro, elegantemente, y que incluso lo embarcó con la mano derecha estirándose con temple. Los pases de pecho , uno de ellos rodilla en tierra, vaciaron un par de amenazantes arreones: "los aficionados pudieron ver a un torero con muchas ganas, muy dispuesto y con corazón para oponerme a las dificultades del toro, pero lo que verdaderamente sirve es un triunfo".

Ya llegará, el aficionado reconoce estos sacrificios y, para triunfar, hay que estar de una pieza: "ahora reposo, a aguantar el tirón y a no perder la fe. Hay que estar preparado para todo incluso para esto". De momento Morilla no está anunciado en plazas cercanas, comparecerá en El Puerto el domingo 17 de agosto con toros de Gavira, alternando con Talavante y Caro Gil, ese día los buenos aficionados y sus partidarios de El Puerto no deben olvidar que en Chiclana culminó una hazaña poniéndose de nuevo ante el pitón izquierdo al albur de una segura cogida. Esto también es un valioso gesto de torero.

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