Amargo mira atrás para seguir adelante

  • El bailarín trae hoy al festival 'Tiempo muerto', un "paréntesis" que le devuelve a las raíces · Calixto Sánchez, en Los Apóstoles, y la renovada jota de Miguel Ángel Berna, completan una jornada heterogénea y sugerente

Se le aguardaba con expectación, pero ayer finalmente no acudió Rafael Amargo a la previa del Consejo. Hoy trae al XII Festival de Jerez Tiempo muerto, su último espectáculo y una especie de catarsis donde el bailarín, bailaor y coreógrafo granadino 'congela' sus últimos avatares vitales y profesionales y echa la vista atrás, en una especie de regresión a sus raíces, a su baile más genuino y menos artificial, menos salpicado por lo mediático y comercial. Y es que su carrera ha sido tan emergente como decreciente ha sido su gen flamenco. Este desapego gradual por la raíz es ahora epicentro de su reflexión. Él, en el dossier de prensa, habla de "paréntesis, de vista atrás para seguir adelante en mi mundo flamenco". Amargo, pues, renuncia al eclecticismo de los últimos tiempos y retorna a la esencia de su arte: el martinete, la soleá, los fandangos de Granada, el homenaje a Lola Flores en la zambra...

Para este Tiempo muerto, sexto espectáculo del artista con su compañía, contará con un cuerpo de baile de cinco bailaoras y con el cante de Maite Maya, Carmina Cortés, Pedro Obregón y María la Coneja. Pero además, con la música de Juan Parrilla (flauta) y Flavio Rodrigues (guitarra) para ilustrar una producción que él mismo dirige y coreografía. Diez escenas que suponen un ante y un después en sus últimas grandes producciones, como DQ... Pasajero en tránsito y Enramblao. Un cuidado especial por el vestuario, con creaciones de Amaya Arzuaga, o una iluminación de la mano de Nicolás Fischtel, que ha trabajado, entre otros, con Nacho Duato, el Royal Ballet y el Ballet de la Ópera de Lyon, completan algunos de los créditos de peso con que cuenta el nuevo montaje de Rafael Amargo, estrenado en Madrid el pasado año.

Magisterio y folk

Las otras dos sugerentes propuestas de la sexta jornada del certamen vendrán de la mano del jotero aragonés Miguel Ángel Berna, en La Compañía y dentro del ciclo 'Con nombre propio', y Calixto Sánchez, cantaor de altura, profundo conocedor del flamenco, que ofrecerá un recital dentro del ciclo 'Cantaores', en la medianoche de la Bodega Los Apóstoles. Precisamente fue el antiguo director del Centro Andaluz de Flamenco el gran animador de la previa de la Casa del Vino, y más que presentar lo que hará esta noche, acompañado de Manolo Franco a la guitarra, ofreció una edificante lección magistral sobre su forma de entender lo jondo y sobre su decir flamenco. En cualquier caso, anticipó que pondrá sobre las tablas diversos cortes extraídos de su último disco Andando el camino y que ofrecerá un rosario de versos que, "en un 70% como mínimo, son míos, no los habéis oído nunca".

"Yo quiero ser yo". Bajo esa sentencia, defendió la individualidad y personalidad del artista, "como único modo de evolucionar y sacar lo que uno lleva dentro", y exclamó que "llevo el tiempo suficiente cantando y tengo la experiencia justa como para hacer lo que me dé la gana". El de Mairena del Alcor, que sorprendentemente debuta en la muestra, aseguró sentirse muy feliz de estar en Jerez, "punto de referencia y con un significado enorme para mí".

El otro debutante en el certamen del día será Miguel Ángel Berna, un jotero aragonés que trae a la muestra Rasmia (vocablo de su tierra que viene a significar coraje y tesón para acomete una empresa). Y no podría venir mejor el epígrafe de su espectáculo, pues ciertamente es uno de los pocos artistas preocupados por renovar no sólo la concepción tópica de la jota sino, en general, del vasto y rico folclore de Aragón. Gaita, bandurria, laúd o un djembé, serán algunos de los instrumentos que acompañen unas coreografías donde son importantes hasta unas originales castañuelas de metacrilato. Otra jornada de oferta heterogéneo y muy sugerente.

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