Antonio López, un imaginero "con pellizco", en el Alcázar

  • 'Jerez, Paleta de Colores' homenajea en su exposición al escultor de la tierra hasta el día 24

Apasionado desde que era un niño por la imaginería, cuando descubrió el barro en la Escuela de Artes y Oficios (hoy, Escuela de Arte) se quedó enamorado. Permanecía embobado mirando las imágenes, observando sus detalles, expresiones, lo que provocaban en él. Ya con 9 años ganaba concursos de dibujo y lo primero que modeló, con 13, fue un cristo pequeñito. "Porque hago lo que realmente quiero hacer", cuenta el escultor e imaginero jerezano Antonio López, un artista al que este año está dedicada la XXII edición de la muestra pictórica y escultórica 'Jerez, Paleta de Colores', que organiza la Hermandad del Desconsuelo, así como al pintor Ignacio Estudillo.

Un homenaje que le coge "un poco pronto porque como quien dice, estoy empezando. Aunque este reconocimiento es una puerta para que me conozcan en Jerez un poco más", dice López. Una obra "con calidad" -tal como reconoce el propio creador- que se puede ver hasta el próximo 24 de noviembre, junto a las otras piezas expuestas en este popular certamen. "Estamos escasos de escultores en imaginería, y creo que en las otras facetas también. Y es que la imaginería es muy complicada porque hay que transmitir mucho a través de las obras, tienen que tener pellizco para que la gente vaya a rezarle. Vida, atracción, tirón, gancho...", apunta López. Sensaciones, expresiones que el autor intenta transmitir con sus obras, como con las que se exponen en el Alcázar. Tal es el caso de la Virgen Dolorosa (vestida por Jesús Tamayo y con diseño de Fernando Calderón), "que para mí es lo más especial que he traído", aunque también muestra predilección por los romanos del Cristo del Amor, sus primeras obras en madera, y que van en el paso. También se expone el banderín de la Agrupación Musical de San Juan, bocetos del crucificado para El Palo de Málaga, y un belén premiado en Castellón con una Mención Especial "y un punto clásico", encapsulado en una vitrina junto a un pequeño nacimiento obra de su hija de cinco años. Sí, una familia de artistas, en la que está también la renombrada pintora Cristina López.

Un primer gran homenaje para Antonio López que le anima a hacer futuras exposiciones, y a seguir trabajando en la imaginería. "Disfruto mucho de la Semana Santa, sobre todo, cuando veo a mis romanos detrás de la Virgen de los Remedios, que es como un sueño, que se hará realidad cuando vea procesionar una imagen titular mía en Jerez o una virgen bajo palio".

Su maestro, Darío Fernández, es una de sus influencias, así como los maestros del Barroco andaluz, "del que no puedo destacar ninguno porque es desmerecer a otros". "Un arte en alza", la imaginería, aunque "deslucido -confiesa el autor- por el hiperrealismo de algunos escultores, que no imprimen unción. Aunque hoy en la imaginería está todo inventado".

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