"Argán es el único disco que he escrito en mi vida en el que no he sufrido"

  • El Real Teatro de las Cortes de San Fernando acoge esta noche el primer concierto de la nueva gira de Revólver, que presenta los temas de un disco donde Goñi fusiona su sonido habitual con la música marroquí

Esta conversación con el hombre que se esconde tras Revólver, con Carlos Goñi, demuestra que la sensibilidad no tiene nada que ver con la sensiblería. Clarividente sin misticismo, el cantante y compositor valenciano nos relata los pormenores de su último disco, Argán, con el que emprende una nueva gira que arranca esta noche en el Real Teatro de las Cortes de San Fernando y con el que hace patente el entendimiento tanto musical como personal entre diferentes culturas.

-Cuando le avala una trayectoria musical consolidada, ¿qué sensación le pesa más al arrancar la gira? ¿ilusión, vértigo, nervios?

-Las tres juntas, claramente. La ilusión, el vértigo, los nervios. Y también el miedo... Además yo pensaba que esto iría a menos pero no, siempre va a más.

-Viene usted a presentar 'Argán' que tiene mucho que ver con su fascinación por Marrakech, ¿qué encontró allí?

-Hace como diez años que empecé a interesarme mucho por la cultura del Magreb y la cultura árabe, y hace como cuatro empecé a viajar y ya tenía claro que iba a acabar haciendo un disco así porque la primera vez que puse los pies en Marrakech algo me cautivó para siempre. Como tengo la sensación de que uno no elige las ciudades sino que son las ciudades las que te eligen a ti pues la verdad que nada ha vuelto a ser igual. Imagino que será la gente, ellos, que son como son, que me hacen sentir tan bien y me dan tantísimo cariño que... no sé... Es de corazón. Fíjate que tenía claro que iba a hacer este disco pero no sabía cuando. Empecé a trabajar en él antes de haber empezado a escribir 21 gramos, mi anterior disco. Sabía que tenía mucho que aprender, que me iba a costar trabajo, que iba a ser un proyecto largo y ha tardado cuatro años como podría haber tardado seis.

-Sin prisas.

-Ninguna porque había mucho que aprender, muchas piedras en el camino que quitarme para entender qué es lo que quería hacer . No se trataba de escribir un montón de canciones pop y luego llegar allí y coger un par de músicos marroquíes y que metieran sus instrumentos encima. Se trataba de crear una cosa que tuviera entidad en sí misma. Dar un pasito más con toda la música que llevaba aprendida estos años y mezclarla con una que apenas llevo diez estudiando, eso era lo complicado.

-¿Y eso provoca un cambio en su música?

-Yo no diría cambio, cambiar, yo diría crecer porque no he abandonado nada, que era justamente lo que yo quería. No he abandonado sino que he sumado algo más.

-Y, musicalmente, ese proceso de sumar, de unir, ¿se produce de manera natural o hay que forzar la máquina por algún lado?

-No, no. Lo que tenía que hacer era buscar donde estaban los puntos comunes, y si te pones a trabajar y disfrutas con lo que estás haciendo llegas a cualquier sitio.

-¿Le han sorprendido algunos de esos nexos?

-Joder que si me ha sorprendido... No se me olvidará en la vida el día que no sabía como meterle mano al tema de la voz cuando descubrí que había un par de notas de la escala de blues que eran usadas también dentro de la escala árabe. Cuando me di cuenta pegué un bote diciendo "ya lo entiendo, ya lo entiendo..." y subí a casa contentísimo. ¿Sabes?, es el único disco que he escrito en mi vida en el que no he sufrido, todo lo contrario, cada día me llevaba una sorpresa nueva y me encontraba una puerta que me llevaba a otro lugar y abría una armonía distinta...

-¿Por qué escoger ese árbol, el argán, para dar nombre al disco?

-Primero porque es un símbolo en Marruecos, es un arbusto que está ahí como perdido en el desierto, bueno, hay bosques de argán. Pero, sobre todo, me gustaban un par de cosas de este árbol que tienen mucho que ver con mi carácter. Me gusta que hayan intentado llevárselo a otros lugares de Marruecos o fuera del país y no ha funcionado. En el momento en que lo sacas de donde él quiere estar, se muere. Y el asunto de que sólo puedes coger los frutos que el árbol deja caer al suelo, si lo arrancas de la rama tampoco funciona. Y eso tiene que ver mucho conmigo, me gusta ese asunto de solidez: "Sí, lo voy a dar todo, pero cuando yo diga"

-¿Y existe un lugar del cual si se va le falta la vida?

-Es simulado pero... bueno... te digo que soy feliz en el Mediterráneo, viva donde viva pero en el Mediterráneo... Pero no se trata de donde quiera ir sino que me gusta estar donde quiera estar, que no me obligue nadie a hacer cosas que aborrezco o que no me gustan o que van contra el corazón.

-Pero cuanto más pasa el tiempo más complicado se vuelve, sobre todo tal y como está la cosa. Y en la música supongo que igual, ¿no?

-Sí pero como esto lo decidí cuando dejé mi segunda banda y me embarqué en esto de Revólver... Yo entonces sólo tenía una grabadora cassette y una guitarra y me dije voy a hacer una maqueta exclusivamente con la música que me sale del corazón y ni una coma más, porque no tenía nada, no tenía manager, ni grupo, ni compañía... Lo hice y con esas canciones firmé con Warner. Entonces pues seguí así, para mal o para bien siempre he seguido lo que me ha dicho el corazón. Y a veces me ha ido mejor, a veces peor, pero soy feliz.

-¿Era fundamental grabar en Marrakech?

-Pues sí, porque quería que estuviéramos allí y viviendo todos juntos en la misma casa, por eso tampoco quería un estudio sino que trasladé el mío de Valencia y lo monté allí. Y allí estuvimos durante tres semanas conviviendo y saliendo para que todo el mundo se impregnara y comprendiera qué era aquello.

-También han participado músicos de allí, ¿es así?

-Sí, a los músicos ya los conocía desde hacía cuatro años. Desde mi primer viaje empecé a ir a un club donde tocaban. Son maravillosos.

-Usted se implicó también con el mandolute (guitarra de cuatro cuerdas dobles), ¿cómo fue ese trabajo?

-Pasa que cuando tenía los arreglos hechos me di cuenta que había escrito muchas cosas para ese instrumento y fue porque cuando lo compré, aquí en Valencia, y probé como sonaba fue química pura, como cuando conoces a alguien que te acaban de presentar pero sabes que va a ser para toda la vida, pues con esto me ocurre lo mismo es como si hubiera estado predestinado que nos íbamos a entender desde el primer día.

-¿Un disco como 'Argán' es necesario en un mundo donde no brilla el entendimiento entre culturas?

-No seré yo quien diga que el disco es necesario lo que sí que creo que es que haya un buen entendimiento. Últimamente le damos la espalda a nuestros vecinos del norte, del sur, a los de este, los del oeste , a todos los que no seamos nosotros mismos, joder, y me parece tristísimo que nos estamos perdiendo muchas cosas y a mucha gente.

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