Arte y naturaleza se dan la mano en el Museo del Prado en un homenaje a sus orígenes

  • Hasta 25 obras de las salas de colección permanente se relacionan con 150 piezas de la historia animal

El Museo del Prado ha querido rendir un homenaje a sus orígenes como Museo de Historia Natural con una exposición en la que arte y naturaleza se dan la mano, con sorprendentes piezas del mundo natural que se interrelacionan con los grandes maestros de la pinacoteca y sus obras.

Miguel Ángel Blanco, uno de los más destacados artistas españoles vinculados directamente a la naturaleza, es el artífice de esta arriesgada aventura integrada por 22 intervenciones en las salas de la colección permanente, en las que 25 obras entablan una estrecha relación con cerca de 150 piezas de historia natural.

Así, el esqueleto de un delfín, procedente del Museo Nacional de Ciencias Naturales, aparece suspendido del techo bajo el que descansa la escultura 'Venus del delfín' (140-150 d.C.), proyectando su sombra sobre la misma, creando "una gran sala acuática". 'El paso de la Laguna Estigia', emblemático cuadro de Joachim Patinir, se derrama por la sala al mimetizarse con una roca gigante de azurita, el pigmento que, junto al lapislázuli, utilizó el artista para pintar el agua de la laguna. Tampoco falta un esqueleto de serpiente, enroscada sobre sí misma, junto a las tablas de la pareja de 'Adán y Eva' de Durero, una unión en la que, según el comisario de la muestra, "la flexibilidad de la serpiente recuerda a la sinuosidad de las figuras del pintor alemán". Otro ejemplo se da en la obra más emblemática de Velázquez, 'Las Meninas', donde Blanco ha apostado por una intervención "muy sutil", en la que un pequeño gorrión albino, "una rara avis" de la naturaleza, se enfrente a "otra rara avis del arte", Velázquez.

Para ese diálogo entre obras maestras del Prado pintadas por Goya, Velázquez, El Bosco, Durero, Rubens o Patinir y la naturaleza que ha llevado al museo el comisario de la exposición se vale de animales naturalizados en etanol, fósiles, esqueletos, insectos, minerales o meteoritos, procedentes del Museo de Ciencias Naturales, el Jardín Botánico, el Museo de Farmacia y la Escuela de Minas.

"He buceado en sus almacenes intentando sacar a flote auténticas joyas para las obras maestras que alberga el Museo del Prado", ha señalado Miguel Angel Blanco, quien ha puntualizado que en esa selección hay piezas "realmente exquisitas y sublimes", y frente a algunas con "mayor impacto visual", se han buscado otras "más sutiles y poéticas; cada intervención tiene su sello".

El artista, que con sus intervenciones busca "una nueva forma de contemplación de las obras" del Prado, firma la muestra, que se prolongará durante seis meses, con uno de sus libros-caja, incluidos en su gran proyecto de 'La Biblioteca del Bosque', poniendo esta pieza que contiene elementos naturales con "Paisaje con ferrerías" de Lucas van Valckenborch.

"Con estas piezas de la naturaleza, el visitante es obligado a fijarse en detalles de las obras que normalmente pasan desapercibidos", según Blanco.

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