Arte sin traducciones simultáneas

  • La sala Cajasol ofrece en la exposición 'Dias & Riedweg. Peñas de pena' un recorrido por el flamenco más íntimo a través de espacios míticos de la ciudad y de voces como la de Antonio Agujetas

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Antonio cayó. Intentó levantarse. Volvió a caer. La verticalidad de la voluntad se tambalea cuando la droga está detrás, desestabilizando cuerpo y alma. El hijo de Manuel Agujetas habla a la cámara. Su piel está brillante por el sudor. Hace un repaso de su vida y cuando no le salen las palabras, recurre al cante. Así se expresa mejor y así se agarra a lo que le falta por dentro: el cariño de un padre que le dijera delante de todo el mundo, sin pudor, en algún momento: "Aquí esta Antonio, mi hijo, mi heredero". Es la nostalgia de un hijo, un cantaor, un hermano con un pasado y un presente complicados. Un vídeo en blanco y negro de aproximadamente 15 minutos de duración que permanece en la retina del espectador, más allá del pasar de los días.

La historia de Agujetas es una de las muchas que se cuentan hasta el próximo 29 de mayo en la sala Cajasol de la calle Larga, en la exposición 'Dias & Riedweg. Peñas de Pena', muestra que está englobada en el ciclo de arte contemporáneo y flamenco 'Intervalo'. La cita recoge la colaboración entre Mauricio Dias y Walter Riedweg, de una consolidada experiencia artística, que en 'Peñas de Pena' han querido recuperar la esencia de las peñas flamencas. Interesados por el hecho de haber encontrado muchas de estas peñas tradicionales en una cierta atmósfera de nostalgia y recogimiento, algunas incluso en estado de abandono, Dias & Riedweg decidieron documentar estos espacios en los barrios flamencos de San Miguel y Santiago. Toda esta documentación está realizada en vídeo y fotografía y los resultados son visibles en dos instalaciones de vídeo y dos paneles de fotografías.

La muestra se divide en 'Peñas de pena', que consta de 80 fotografías elaboradas en chorro de tinta sobre papel de algodón. Dichas fotografías son un intento de visualizar el vacío y la nostalgia, la belleza y la fuerza inherentes a la tradición cultural. La mirada del otro, de artistas "provenientes de otros países pero que parece que llevan toda la vida en casa", comentó Javier Codesal, que ha comisariado este ciclo junto a Francisco del Río. Una visión diferente e íntima del flamenco desde sus sentimientos más ancestrales y sin necesidad de traducciones simultáneas. Directa al corazón.

Una segunda parte es 'Cuadro de cabales', un díptico de videoproyecciones sincronizadas que reproducen las tradicionales reuniones flamencas del siglo XIX, conocidas como 'Cuadro de Cabales'. En la escena se muestra a cuatro de los mejores cantaores flamencos como Diego Agujetas, José Mendes, El Zarzuelita y Paco 'El Gasolina', acompañados a la guitarra por Alberto San Miguel.

El recorrido continúa con 'Antonio' (Agujetas) y el retrato de su vida, que se entremezcla con su voz y los martinetes del antiguo flamenco puro. Y acaba en 'Padre & hijo', dos fotografías gemelas que representan las sombras de Antonio Agujetas y su padre, Manuel, inscritas en negro la primera y en un cuadro blanco monocromo la segunda.

Intervalo-Ciclo sobre Arte Contemporáneo y Flamenco surge a partir de un reportaje fotográfico de Colita y Julio Ubiña sobre Carmen Amaya, reeditado en 2004. Desde ese año se ha ido conformando un proyecto con los trabajos producidos por Javier Codesal, Alex Francés, Carmen Sigler, Kaoru Katayama, La Ribot, Alonso Gil, Vasco Araújo, Jorge Ribalta y Dias & Riedweg.

La muestra se podrá visitar de martes a domingo de 18 a 21 horas. Los lunes permanecerá cerrada.

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