¿Quién?

No son una novedad las informaciones que nos llegan periódicamente donde la lectura, y por tanto el libro, no suele salir bien parado en cuanto al uso que se hace de él. Durante generaciones ciertos profesores (también hay que decir que una minoría) lo han utilizado más como un potro de tortura que como un elemento atractivo para los niños y jóvenes, y aún hoy nos topamos con noticias que parecen retrotraernos a aquella época, en la que a poco que el alumno chistara en clase se le mandaba copiar el Quijote durante las horas del recreo, cuando no te arrodillaban, y con los brazos en cruz te dejaban caer en cada uno un tomazo de la Ilustración Española e Iberoamérica. ¿Que eso sería en los tiempos de Mari Castañas? Sí, pero aunque hoy no te manden copiar, ni caigas arrodillado bajo el peso de la sabiduría en papel, todavía a Pepito, por alborotador, le cayó tener que ir todas las tardes a la biblioteca, hasta terminar de leer las obras completas de Valle Inclán. Luego nos quejamos del tibio éxito de las campañas de animación a la lectura, con las que por cierto tan entusiásticamente, todo hay que decirlo, colaboran muchos profesores. Pero volviendo al comienzo, les decía que si bien estamos curados de espanto de noticias un tanto negativas en torno a la visión que tienen algunos de la lectura, la verdad es que aún no estamos inmunizados contra la sorpresa, y la prueba la tienen en la imagen que encabeza estas líneas. Lo cierto es que tras verla no dejo de darle vueltas a la "perola" de si estoy ante una de las más brillantes campañas de fomento a la lectura que se hayan diseñado, o un atentado en toda regla al libro. Pero lo que de verdad me obsesiona desde que mi amigo Rafa Benítez me enviara la imagen, es saber quién ideó tal estrategia comercial aplicada exclusivamente, y ahí la novedad, a la ropa interior femenina. ¿Un lector que contracorriente, y viendo el género en venta un tanto obsoleto, no duda de que solo los buenos libros pueden levantar las ventas? ¿Alguien que con recuerdos frustrantes de su etapa escolar, trata de ridiculizar la lectura? ¿Una mente pervertida?

Ramón Clavijo Provencio

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