Belmonte, el dibujante dentro

  • El ilustrador y jerezano hace balance de cinco lustros sobre el papel y habla de sus nuevos proyectos

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Era el muchacho de la clase que con un lápiz sobre un papel hacía lo que quería. Un adolescente un tanto genial que coleccionaba cómics, dibujaba por gusto y electrizaba a las chicas con su creatividad. Con quince años, y las neuronas a tope, recapacitó y se planteó dedicarse profesionalmente al dibujo. Una decisión temprana, un faro que dirigía todas sus energías hacia un mismo punto. Ingresó en la Escuela de Arte y la dirección ya era clara. Cinco lustros después, Alberto Belmonte se levanta cada mañana satisfecho de haber dado en el clavo.

El jerezano lleva nueve años trabajando en Pizzel Studios como diseñador de personajes y escenarios e ilustrador (junto con compañeros como el también jerezano Miguel Serrano), donde ha participado en proyectos que han sido visto, especialmente, en el extranjero, como 'Evita Percances', una serie infantil de mucho éxito en Holanda, y otros que han sido nominados incluso a los Goya, como la novela gráfica 30 años de oscuridad, en la categoría de Mejor Película Documental en el año 2012. Un trabajo que fue coproducido junto a Irusoin y la productora andaluza La Claqueta. Y el cortometraje 'Alfred y Anna', un producto en 3D para toda la familia, que también obtuvo una nominación a los Goya en este 2013, a Mejor Cortometraje de Animación. Un sinfín de labores que se suman a las que hay pendientes, de las que aún no se pueden dar muchos detalles, como un cortometraje y una serie.

Y aunque no es fácil vivir del dibujo, "la sensación de estabilidad de estar contratado, trabajar desde casa, es reconfortante y hace que te sientas realizado. Y por otro lado, tengo proyectos personales de cómic que es lo que siempre he querido hacer y hasta ahora no he encontrado el tiempo suficiente para desarrollarlo", comenta Belmonte, que tiene entre sus metas también ilustrar cuentos infantiles, una faceta en la que tampoco ha profundizado tanto como desearía. "Lo ideal -añade- sería publicar en el extranjero ya que hoy no es necesario desplazarse físicamente. El mercado francés es el que me parece más llamativo y donde creo que encajaría mejor. El americano, tanto por estilo como por fechas de entrega, aunque son estrechas en ambos lados, es más frenético y no tendría tiempo para compaginarlo". Respecto a la ilustración infantil, apunta que es "una parcela que te permite mucha flexibilidad en el manejo de las formas, es más libre, y esto me apetece explorarlo más profundamente". Paralelamente a todo esto, hace muchos años que Belmonte imparte clases a alumnos de diferentes edades y algunos de ellos son hoy profesionales del dibujo como Jesús Brioso (su primer alumno) o Pedro Moya. "El talento es importante pero un tanto por ciento mínimo, yo creo en el trabajo básicamente. Se aprende a dibujar dibujando. El que quiera y trabaje puede desarrollar el dibujante que lleva dentro".

¿Y hacía dónde camina el cómic hoy? "Hay mucha confusión en el mundo del cómic porque se intentan hacer distinciones entre tebeo, cómic, novela gráfica, manga... Al final todo es lo mismo, un medio en el que se cuentan historias mediante viñetas dibujadas con textos de apoyo. Y a partir de ahí..., todo lo que se pueda llegar a hacer. Al menos así es como lo veo yo, al margen de los diferentes géneros y estilos. Soy optimista con respecto al futuro del cómic, pero yo soy una persona ilusa y un optimista redomado, todo hay que decirlo", responde Belmonte.

Y aunque empezó a dibujar porque le gustaban los superhéroes, este jerezano ha cambiado sus gustos a lo largo de los años, "y hoy me gusta todo tipo de cómic. Me pasa algo parecido con el cine, me gustan todos los géneros mientras el producto sea de calidad. Las nuevas tecnologías e Internet han hecho que los estilos se mezclen. Los nuevos dibujantes crecen ya con influencias de todos los países y surgen estilos híbridos, como el 'amerimanga', que nació en los 90. Esto es bueno porque de ahí llegan nuevos propósitos". En cuanto al libro electrónico, ¿afecta al cómic en papel? "Al final convivirán ambos soportes. Todavía no he leído un cómic en una tablet, aunque a la gente más joven no le resultará extraño. La aparición de un soporte nuevo no debe suponer la desaparición del otro".

Belmonte, un dibujante e ilustrador jerezano, andaluz, como otros muchos que son demandados por el mercado extranjero, "porque no existe la industria española del cómic. Es curioso porque los autores y guionistas españoles nutren al mercado internacional como artistas punteros, que una vez que triunfan allí, son traducidos y publicados en España por editoriales españolas. Es así como funciona. Pero me imagino una industria de aquí con Juanjo Guarnido, Carlos Pacheco, Jesús Merino, Francis Porcel, José Luis Munuera... Aquí tenemos a muchos de los mejores". Y usted entre ellos, ¿no? "¡Nooo! (risas), primero porque no tengo tanto talento y segundo porque todavía no soy dibujante de cómics ya que casi toda mi carrera la he desarrollado en el campo de la animación. Pero quiero dibujar cómics y espero poder hacerlo pronto". Y aunque una vez quiso ser 'Daredevil' o 'el hombre sin miedo', hoy sólo quiere ser Alberto Belmonte, el dibujante que siempre ha llevado dentro.

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