Bulerías al compás del Big Ben

  • Los flamencos de Jerez recorrieron el centro de Londres con todo su arte dando muestras del mejor de los compañerismos · El grupo hizo volver la cara a muchos londinenses que se cruzaron con ellos

Lo peor de viajar desde Jerez a Londres con Ryanair no es la espera hasta facturar el equipaje en el aeropuerto ni las casi tres horas de vuelo. Lo que deja al personal KO son los 70 minutos que separan el aeropuerto de Stanted del hotel. El cansancio lo llevaban dibujado en su rostro los artistas de Jerez que anoche estrenaron en el Sadler´s Wells el espectáculo ¡Viva Jerez!, apenas 20 horas después de haber pisado la capital del Támesis, a medianoche del sábado al domingo, casi sin tiempo para descansar.

Los primeros en cruzar el ´hall´del hotel fueron Paco Cerero y señora, Angelita Gómez, María del Mar Moreno, Antonio Malena, Santiago Moreno, Pascual de Lorca, Zarzana, Javier Latorre, Ali de la Tota y El Pescaílla… Estos dos últimos compartían habitación, a priori, pero por error les esperaba una cama de matrimonio y no dos camas individuales. "Yo no duermo con El Pescaílla, ni loco", advirtió Ali, la mirada encendida y el gesto torcido. Mateo Soleá compartió su preocupación porque "la última vez que alguien durmió en mi misma habitación, en Suiza, acabó metido en la bañera y tapado con una alfombra para no escuchar mis ronquidos".

Durante el escaso tiempo que se empleó en solucionar el problema, el personal aprovechó para cenar en algún bar cercano. La mayoría se conformó con probar el pollo, aunque Luisa Terremoto, Bastiana, Rosario y Juani Peña se fueron a la cama directamente.

Tras la cena, los artistas supieron que Mercedes Ruiz, Londro y Santiago Lara llegarían con el tiempo justo para actuar, vía París, donde habían presentado ´Juncá´. Pese a que la lluvia y el viento azotaban con fuerza, Paco Cerero no renunció a fumarse su "puro de la pulmonía" fuera del hotel. "El pollo, con tanto picante, me ha dejado la boca como si me hubiesen picado dos kilos de avispas", bromeó.

Malena, en el bar del hotel, pudo hablar con su hija Sayra, que le hizo abuelo pocas horas antes por segunda vez: "Ha pesado 3.200 kilos y es guapísima, o eso me han dicho, y también que se parece a mí". Tan loco de contento estaba, que regaló a todas las presentes un llavero con un osito de peluche.

La mayoría, salvo Cepero y María, era la primera vez que pisaba Londres: "Lo del conductor en el lado contrario me ha puesto de los nervios, porque por un momento pensé que uno se mataba", relató Angelita. Cepero se sumó a la conversación y relató sus últimos trabajos en el mundo de la música, con artistas como Los del Río. El camarero hizo una buena caja con el partido del Liverpool al fondo. El golazo de Fernando Torres lo celebró Mateo Soleá como algo suyo. Cepero tenía peor cara porque el Madrid había perdido con el Deportivo. Sobre las dos de la mañana, el personal se marchó a descansar sin más historias, con Cepero a punto de congelarse tras consumir el último tramo de su enorme puro. "Para mí es un gustazo estar aquí por primera vez, de verdad", comentó Malena, frente al ascensor.

Por la mañana, ayer, todos desayunaron café y zumo con los típicos huevos con baicon y salchichas, aunque algunos se mantuvieron fieles a las tostadas. Luisa Terremoto, algo rezagada, reclamó con gesto expresivo a una camarera, llevándose las manos a la boca: "¿Dónde podemos ´jamá´?". La joven puso cara de póquer y ella insistió, "¿pero es que no entienden ni papa de castellano o qué?", a lo que Santiago Moreno le contestó que "así no te entienden ni en muchas partes de Jerez". Cuando se sentaron con el resto a la mesa, Luisa comentó con gesto serio: "Yo me quedo con mi mollete con manteca ´colorá´, aunque esto está todo riquísimo, ¿eh?". Ciertamente, todos forman más que una compañía al uso. Son una gran familia, y durante el desayuno así lo subrayaron, entre otras razones porque luego el buen ambiente lo transmiten desde el escenario. "Para nosotros esto es una experiencia maravillosa, y lo mejor de todo es que nos lo pasamos genial", afirmó Juani Peña. Rosario asintió y también subrayó el "compañerismo" reinante.

Sobre la marcha, se decidió realizar una visita relámpago al Big Ben antes de realizar las pruebas de sonido. Francisco López, autor del libreto y director del '¡Viva Jerez!' les había citado a la una en punto en el teatro Sadler´s Wells. A la espera de que el personal cogiese los abrigos de las habitaciones, Mateo Soleá se colocó sobre la cabeza el típico casco del bobby inglés que tomó prestado de la tienda del hotel y al minuto ya están todos por bulerías. Una aproximación a la fiesta y fue sólo el comienzo, porque incluso en los taxis suenan las palmas por bulerías. El frío, seco y acompañado de un viento feroz y lluvia intermitente, obligó a reducir la visita a un recorrido fugaz por los alrededores del Big Ben, junto al Támesis.

Sin más motivo que la sangre flamenca que corre por sus venas, Bastiana y Angelita Gómez se hicieron un poquito de compás para, ya secundados por el resto, bailar por bulerías. Las campanadas del reloj más famoso del mundo dieron las doce del mediodía. Los viandantes, estupefactos ante lo que vieron sus ojos, contemplaron divertidos la escena. De vuelta al hotel, un café resultó vital para recuperar la temperatura ideal. Y no hubo tiempo para más porque López ya les esperaba en el escenario para tenerlo todo a punto. Más de 1.500 personas agotaron todas las entradas para contemplar este espectáculo, '¡Viva Jerez!' que hunde sus raíces en el flamenco para narrar su evolución hasta la actualidad.

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