Cádiz, la gran esperanza de Camus

  • El grupo municipal socialista propone al Pleno la representación de 'El estadio de sitio', una obra con la ciudad como escenario

El sueño se hizo materia en Cádiz. Un Cádiz sumido en tinieblas, ahogado por los tiranos. Un Cádiz que obedece, que come y calla, esperando su muerte. Albert Camus (1913-1960) lo ideó así, oprimido, asustado, ideal para encarnar "un mito inteligible para todos los espectadores de 1948", según palabras del Premio Nobel. Un Cádiz salvado por uno de sus habitantes, que se rebela contra el yugo de lo inexorable. Ese Cádiz "mítico, habitado por un pueblo pintoresco, simpático y resignadamente sometido al arbitrio de los opresores" se convirtió en la gran esperanza del inolvidable escritor que tomó a Cádiz como escenario de El estado de sitio.

El contenido de esta obra teatral, escrita por el francés nacido en Argelia, no ha pasado desapercibido para el grupo municipal socialista que llevó a Pleno las propuestas de la representación del montaje y un encuentro en torno a la universal figura de las letras, con motivo del cincuenta aniversario de la muerte del autor de El extranjero.

"Los españoles debíamos gratitud a Albert Camus porque decidió elegir a Cádiz como contorno teatral de su ensueño, de su gran esperanza y porque en un mozo gaditano quiso encarnar la figura del héroe que con su muerte hará posible la realización histórica de ese ensueño y esa gran esperanza", resaltaron los traductores al castellano de la obra, Pedro Laín Entralgo y Milagro Laín Martínez, en un breve prólogo incluido en la edición española, firmado en el año 1971. Un texto que continuaba apuntando: "Todos aquellos que hace ahora ciento sesenta años se reunían, para hablar y soñar juntos, en la gaditana iglesia de San Felipe Neri, es seguro que habrán recibido con los brazos abiertos, allá en los Campos Elíseos, al generoso autor de El estado de sitio".

Un literato, sumido en la defensa de la libertad, la justicia y la solidaridad, que falleció demasiado joven. Terriblemente joven. Cuarenta y pocos años de vida truncados en un accidente de coche entre Champigny-sur-Yonne y Villeneuve-la-Guyard. Un literato que alcanzó la inmortalidad con sus obras y, sobre todo, con las reflexiones que desde sus páginas nos asaltan, nos conmueven, nos cuestionan. Aún. La defensa del individuo frente a la sociedad, la imaginación que aplasta a la tiranía, la libertad aireando miserias... "¡Abrid las puertas, que el viento y la sal vienen a limpiar esta ciudad!", escribiría para la resolución de El estado de sitio.

En esta obra volcaría su ambición de mezclar "todas las formas de la expresión dramática, desde el monólogo lírico hasta el teatro colectivo, pasando por la pantomima, el simple diálogo, la farsa y el coro", explicaría Camus cuya pluma irrumpió en Cádiz con los personajes de La Peste y La Muerte, su secretaria, que no consiguen derrotar a los gaditanos que se levantan animados por el sacrificio del orgulloso y abnegado Diego.

El estado de sitio se representó por primera vez el 27 de octubre de 1948 por la compañía Madeleine Renaud Jean Louis Barrault, en París, en el teatro Marigny. Ahora los socialistas piden al Consistorio gaditano la exhibición de la obra en la ciudad con la colaboración de la Universidad. El Ayuntamiento ha contestado, a través de una enmienda, que estudiará "cualquier propuesta que se le presente para hacer posible la representación teatral".

Siempre queda la esperanza. Camus soñó en Cádiz un mundo mejor. Soñemos ahora con Camus.

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