"Esta 'Carmen' tiene mucho de Cádiz, por eso la alegría vence a la tragedia"

  • La bailaora y coreógrafa Sara Baras desvela los entresijos de su último montaje, que estará en el Falla hasta el sábado

Una artista de lujo amadrina la cara más artística de los Desayunos de Diario de Cádiz. La coreógrafa y bailaora Sara Baras se acercó a la redacción de este periódico para hablar de su nuevo espectáculo, Carmen, que ayer interpretó con éxito en el Gran Teatro Falla y con el que repetirá hasta el próximo sábado.

- El Falla siempre está presente en su agenda. ¿Qué espera de esta noche?

-Tengo ganas de hacer Carmen en el Gran Teatro Falla. Si os dais cuenta, Cádiz está cada vez antes en mi agenda, más cerca del estreno. El público de esta ciudad es muy bueno pero a mí me sigue haciendo temblar, así que prefiero tener la obra bien segura antes de llegar a mi tierra. Además, Carmen para mí es muy especial, ya que mientras la estuve montando pasé unos momentos familiares muy duros. Mi padre se puso enfermo, por eso hay mucha historia personal detrás de esta obra. Pero gracias a Dios está bien, muy guapo.

- ¿Qué hay de los mitos de Bizet y Mérimée en tu Carmen y qué le ha aportado Sara Baras a este personaje?

-Cuando me metí en la piel de Mariana Pineda y de Juana la Loca investigué los personajes y aparté mi personalidad para sólo centrarme en cómo bailarían ellas si lo hubieran hecho. Sin embargo Carmen, como es tan libre, me obligó a meterme entera para defender el personaje. A la hora de bailar se crea una conexión entre Carmen y yo. Hay que tener en cuenta que mi Carmen está basada en el mito creado por esos artistas, pero es otra que, sobre todo, se impulsa a través de la libertad, la liberta de elegir y hacer lo que quiera. La libertad que hoy día tiene la mujer. He intentado dar una visión distinta porque ya se han hecho muchas versiones y hay que ofrecer algo diferente.

- ¿Las posibilidades expresivas del flamenco son una ayuda a la hora de bailar esta historia?

-El flamenco tiene una riqueza expresiva que te permite explicar una obra sin tener que seguir el guión. Aquí por ejemplo el flamenco me permite expresar diferentes actitudes, porque Carmen es distinta cuando está sola, cuando está con el torero o cuando está con don José, y eso se ve en el baile. Esta historia es como los palos del flamenco.Tiene tragedia como el martinete o la seguiriya y momentos de euforia que se explican por alegrías, muy de esta tierra. Además, me ocurre algo extraño, que es que cuando pienso en Cádiz o bailo por alegrías, la tragedia la veo menos tragedia. Esta Carmen tiene mucho de Cádiz, por eso la alegría vence a la tragedia.

-En sus montajes pone mucho cuidado en mantener una onda de intensidad muy concreta que lleva al espectador de un cuadro a otro, ¿cómo la ha logrado con Carmen?

-Pues pensé que en esta obra iba a ser más difícil porque cuando monté el primer cuadro me di cuenta de que era muy fuerte. ¿Cómo iba a mantener la altura? Pues ni sé como lo he hecho pero sigue subiendo y no deja de impresionar desde la primera imagen a la última. El color también forma parte fundamental de esta onda intensiva. Era arriesgado porque sólo hemos apostado por el rojo y el negro excepto en el capote, que es un capote de verdad y no queríamos maquillarlo. Todo lo demás va en esos tonos pero cambiados de sitio. Por ejemplo, Carmen es roja entera, es Carmen, claro, pero luego hay escenas en que el rojo está sólo en los zapatos, o sólo en don José cuando la ve por primera vez...

-¿Qué artistas siguen siendo sus grandes referentes?

-Carmen Amaya es uno de elllos. He sido una enamorada de su valor como persona y de su baile. Es más, una de las cosas más hermosas de mi Carmen es que llevo un chaleco de la propia Carmen Amaya. También, de pequeña me encantaba Manuela Carrasco. Soy camaronera y, por supuesto, de Paco de Lucía, al que admiro también por su humildad y su sentido del humor.

-¿Alguna vez ha sido blanco de las críticas de los puristas?

- Sí. Mira, Josep Carreras me dijo ayer que si te crees una crítica buena también te tienes que creer una crítica mala, por eso es mejor no creerse ninguna (ríe). Lo que quiero decir es que no me afecta y respeto que a alguien no le guste lo que yo hago, pero no tolero el insulto y da la casualidad de que, desde ese llamado sector purista, me ha pasado eso con más asiduidad que con los críticos de danza y de cultura.

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