Carretera tras el apocalipsis

  • Se estrena la adaptación de la premiada novela de Cormac McCarthy con Viggo Mortensen y la fotografía tenebrosa del técnico español Javier Aguirresarobe

Ahora que J.D. Salinger ha muerto, su trono como el gran escritor huraño norteamericano lo puede ocupar Cormac McCarthy. Da escasas entrevistas, y cuando lo hace cuenta cosas tan exóticas como que no le gusta el mundo literario y prefiere hacer vida social con científicos, además de poner en la picota a iconos de la Gran Cultura como Henry James o Marcel Proust. Vive en Nuevo México ya pasada de largo la setentena y ha tenido una carrera lenta hasta empezar a ser reconocido por crítica y público. Carrera que en más de una ocasión le ha llevado a la pobreza más absoluta y a mantenerse como un universitario gracias a las becas. Pero de forma paciente, todo lo contrario que la filosofía Gran Hermano de ser famoso en cinco minutos que cunde hoy en día. El culmen le llegó cuando los hermanos Coen adaptaron al cine No es país para viejos, Oscars incluidos, que permitieron a muchos descubrir a este escritor conciso y duro como pocos. El film coincidió con el Pulitzer otorgado a La carretera, que puso al huraño McCarthy por fin en su lugar. Un breve libro, seco y sin concesiones, que se ha convertido en un insólito best seller dada la dureza de su temática.

Tras el buen resultado en la pantalla de No es país para viejos parecía de cajón que La carretera iba ser llevada también al cine. Y eso que no parecía adecuada para el consumo de palomitas, con su trama que incluía catastrofismo, violencia y canibalismo. Pero el éxito del libro, convertido en un fenómeno en Estados Unidos, lo hacía inevitable. McCarthy ha confesado que escribió la novela tras el impacto que le produjo ser padre con setenta años, lo que explica el amor del protagonista por su hijo. El origen del proyecto surge de una decepción, pues el productor Nick Weshler, admirador incondicional del escritor, intentó comprar los derechos de No es país para viejos para descubrir que los Coen se habían adelantado. Así que se aseguró que la próxima novela de McCarthy iría a sus manos fuese cual fuese. Tuvo la suerte de que fuera un éxito como La carretera. Como director, se eligió al relativamente desconocido John Hillcoat, otro exponente del desembarco australiano en Hollywood. Tiene tres filmes previos, uno de ellos The Proposition, que tuvo renombre en el mercado anglosajón aunque en España no se haya estrenado, igual que el resto de la producción de Hillcoat.

Se eligió como protagonista a Viggo Mortensen, que sigue con paso seguro su carrera de actor que ha conseguido la misión casi imposible de quitarle de encima la pelliza de Aragorn y le llevó a las puertas del Oscar en Promesas del Este. Como su hijo se eligió a Kodi Smit-McPhee, un chico de 11 años que es la revelación del film. Como secundarios, se eligió a gente como Charlize Theron, Robert Duvall y el raro de ver Guy Pearce. Aunque uno de los factores claves del film ha sido el fichaje del gran director español de fotografía Javier Aguirresarobe. Él tenía el reto difícil de conseguir la textura del libro de McCarthy, con su permanente invierno grisáceo.

La historia nos presenta a un padre y su hijo que inician un peligroso viaje en un mundo asolado por una catástrofe. Todo vestigio de civilización ha desaparecido y los supervivientes son asolados por bandas de delincuentes y caníbales al no haber comida. La pareja se dirige al mar, en la confianza de que encontraran otros como ellos, en un marco lleno de amenazas a sus vidas.

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