Gastronomía

Casa Iru, un 'bistrot' en toda regla en el Paseo de las Delicias

Aunque haya quien le llame taberna ciertamente no lo es. 'Iru' es uno de esos negocios que alegran el paladar, enamoran los ojos (para aquellos que aún siguen comiendo a través de ellos) y alivian el bolsillo. Nada más entrar en 'Iru' una pizarra deja bien a las claras qué es lo que nos vamos a encontrar: "Platos de restaurante a precio de bar". Y es completamente cierto.

El chef Alberto M. Sansebastián, donostiarra como bien indica su apellido, desarrolla en su local, ubicado en Paseo de las Delicias (Edificio Cortes bloque 1, local 2, frente por frente a la trasera del Instituto Caballero Bonald) la cocina que ha aprendido en las dos últimas décadas. Se trata de una cocina colorista, sabrosa y de claras raíces vascas, aunque los platos autóctonos también están presentes en una carta especialmente amplia. Hace apenas ocho meses que abrieron sus puertas y ya han conseguido una fiel clientela. Los pescados son la especialidad de 'Casa Iru', con preparaciones tales como la Lubina de Bermeo (en la que la cobertura de marisco cobra especial protagonismo), los Chipirones en su tinta, el Bacalao Sidrería o la Merluza a la vasca. El precio medio por comensal viene a rondar los 15 euros, un importe mínimo si se tiene en cuenta la calidad que allí se ofrece. De los 'pintxos' iniciales, Alberto M. Sansebastián decidió pasar a las raciones, "algo -dice- más arraigado en el sur que las porciones". Con capacidad para 40 comensales en sala, además de una amplia terraza, 'Iru' también trabaja las carnes, caso del Solomillo a la Rioja Alavesa o el Solomillo a la navarra, además de las carnes habituales a la plancha, caso por ejemplo de la presa ibérica. En este apartado, cobran especial protagonismo los Pimientos rellenos de cola de toro, un plato que, apunta el chef, "es especialmente demandado por nuestra clientela junto con la pata de cerdo asado".

'Iru' es, sin duda alguna, un lugar al que no hay que dejar de ir. Básicamente porque se trata de un bar que, en verdad, es un restaurante, muy similar a los 'bistrots', esos pequeños y coquetos negocios que los franceses han elevado a la categoría de arte. Por cierto, en la bodega: lo mejor del norte y del sur.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios