Cata de emociones

  • Carmen Oteo presentará el 28 de mayo, en el Consejo Regulador, su obra 'Las lágrimas del vino. Trazos de memoria de Manuel Domecq Zurita', que no es "ni un retrato social, ni un anecdotario"

Aquí no se hace un retrato social o de salón, ni es un anecdotario, ni una pose, ni es triste... En esta obra sólo se retrata el alma de una persona, el interior, y el reflejo de un tiempo. Lo dice Carmen Oteo, autora del libro Las lágrimas del vino. Trazos de memoria de Manuel Domecq Zurita (Renacimiento). "Aquí están todos sus anhelos, todas sus esperas, sus logros, esperanzas, desengaños... Y como telón de fondo, se muestra el rescoldo de la mejor época de Jerez y de sus vinos, que fue la primera mitad del siglo pasado. Todo aquello se transformó, pasó de ser una devoción a ser un negocio", asegura la autora. Porque las cifras mandan y han cambiado los hábitos. Todo esto se refleja también en estas páginas. A este respecto, Oteo cuenta en la obra que Manuel, "trabajó en Domecq y su padre (Pedro Domecq González) fue el impulsor y el verdadero creador de Domecq-México hasta tal punto que se facturaba más allí que aquí". Un hombre, Manuel, "que también ha trabajado en Jerez, que se ha pateado medio mundo con el vino de Jerez y lo ha llevado a los bares, hoteles, casas..., y tiene esa mundología que caracteriza al apellido. Ellos mismos eran el producto".

"Para mí, -dice- escribir estas memorias ha sido un regalo, y Manuel está muy feliz con el libro, está como un niño chico. Además, la editorial en la que publico prima la calidad a la rentabilidad, y eso me gusta. Cuando miro la solapa y veo que me codeo con Chaves Nogales o con Chesterton..., pues me vuelvo loca, no me lo creo. ¿Qué pinto aquí? Me hace feliz que se defienda la verdadera literatura".

Una obra que se terminó en febrero y que el también escritor Enrique García Máiquez, "mi ángel de la guarda literario y autor de la contraportada", mandó a Renacimiento. El libro lleva un prólogo "palpitante" de Aquilino Duque. La fotografía de portada es de Bibiana González-Gordon. "Creo que la gente, cuando compra un libro de memorias, piensa que la persona retratada debe ser importante, porque haya hecho cosas importantes. Pero cualquier vida merece la pena ser contada y que lo que hace interesante una vida es lo que ha sentido viviendo, no lo que ha hecho. Eso es lo que hacen Balzac, Proust, los novelistas rusos..., y eso es lo que he tratado de hacer yo". "Si Manolo -apunta- ha conocido a gente célebre, para la vanidad está bien, pero eso no nos va a enganchar a nosotros. Pero si él ha sentido como un niño, porque todos hemos sido niños, pues nos vamos a sentir identificados. Conociéndolo a él nos vamos a conocer a nosotros mismos. La literatura nos da la capacidad de conocer la intimidad de una persona sin haberla tratado jamás y de compartir su experiencia vital". "Después de leer este libro -subraya- los que conocen a Manolo lo van a comprender y querer más".

Carmen Oteo reconoce que echa "mucho de menos esta casa (Diario de Jerez) y a sus lectores, porque a mí la columna diaria me daba un ritmo de vida que me gustaba mucho. En 2012 dejé de escribir los artículos para comenzar, en parte, a escribir este libro". Una obra que será presentada el próximo 28 de mayo, a las 20,30 horas, en el Consejo Regulador, de la mano del escritor jerezano Francisco Bejarano (la otra muleta de Oteo), la autora y el protagonista.

Un libro escrito "con mucha verdad", en el que no se ha escatimado en declaraciones, buenas o malas, "y además creo que no se ha escrito ninguna novela sobre la gloria y decadencia del vino de Jerez". Páginas que rezuman "amor al vino por los cuatro costados", de hecho, el título no quiere decir que el libro sea triste, "todo lo contrario, es emocionante y emocionado. Las lágrimas son un elemento de la cata con el que yo he jugado, porque aquí se provocan lágrimas de emoción por todo lo que una copa de Jerez encierra".

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